Lunes 30 de Noviembre de 2009
En estos días se conmemoró la destrucción del Muro de Berlín en noviembre de 1989. Tal muro fue construido por los comunistas en 1959 para separar Berlín oriental del occidental. Fue así como durante esos 30 años quedaron aislados miembros de una misma familia. Toda Berlín estaba situada en la zona comunista de Alemania. En la década del 60, estuve en Berlín Occidental. Me contaron que los comunistas solían pasar con sus aviones rasantes sobre Berlín Occidental y que era angustiante oír los gritos de los animales del zoológico. En varios negocios se veían fotos de berlineses orientales que pugnaban por atravesar el muro, lo que muchas veces les costó la vida. Uno de los tour ofrecidos era visitar Berlín oriental. La guía nos dijo que nuestro aspecto debía coincidir con la foto del pasaporte. Yo tuve un serio problema con el guarda al no sacarme los lentes. Berlín oriental me pareció triste y gris, comparado con el Berlín occidental que fue reconstruido, quedando como muestra del pasado una iglesia semidestruida. Al terminar el tour me impresionó que un guarda subiera al ómnibus con un tridente, pinchando nuestros asientos por si hubiera alguien escondido queriendo huir. Pero hay otros muros en el mundo; citaré algunos: el que separa a México de EEUU, construido en 1991 para impedir el paso de mexicanos. Es un largo muro de avanzada tecnología, se calcula que allí han muerto más de 5.000 mexicanos. Recuerdo que antes existían los "espaldas mojadas" pues cruzaban a nado el río divisorio. El muro español en el Sahara oriental que separa sus dos colonias, Ceuta y Melilla, del resto. Es un alto alambrado electrificado donde suelen morir carbonizados algunos africanos que intentan traspasarlos. El muro entre Israel y Cisjordania, construido por el gobierno israelí en 2002, por los atentados suicidas de los palestinos que exigen la retirada de Israel. Existen otros 14 muros menos conocidos; todos muestran la intolerancia, la xenofobia, el racismo que aún persisten en el mundo. Pero también hay otros muros invisibles, tanto más fuertes que los anteriores, que marcan diferencias, por ejemplo nuestras villas miserias. Todos se definen con una sola palabra: injusticia y por eso hay que derrumbarlos.
Ana María Zeno