Los occidentales están programados para ser gordos y tomar alcohol
Están programados genéticamente para consumir más alimentos grasos y beber más alcohol que en oriente, afirman científicos en Escocia, quienes encontraron que los primeros parecen tener genes que los impelen a atiborrarse de comida chatarra y alcohol.

Lunes 18 de Julio de 2011

La gente de occidente está programada genéticamente para consumir más alimentos grasos y beber más alcohol que los habitantes de oriente, afirman científicos en Escocia.

Los investigadores de la Universidad de Aberdeen, que llevaron a cabo un análisis de ADN de europeos y asiáticos, encontraron que los primeros parecen tener genes que los impelen a atiborrarse de comida chatarra y alcohol.

Estos genes, explicó Alasdair MacKenzie, quien dirigió la investigación, controlan un "interruptor" genético, un fragmento de ADN que "enciende" y "apaga" los genes en las células, en particular a un gen, llamado galanina.

La galanina, un compuesto químico cerebral que actúa en la región del hipotálamo en el cerebro, es crucial para determinar el apetito por los carbohidratos y los alimentos ricos en grasas.

"Este interruptor genético controla áreas del cerebro que nos permiten seleccionar los alimentos que nos gustaría comer y si se enciende excesivamente tenemos más probabilidades de sentir ansia por comidas grasas y por el alcohol" explicó MacKenzie.

La investigación, publicada en Journal of Neuropsychopharmocology (Revista de Neuropsicofarmacología), descubrió que ese interruptor es menos activo en la gente de origen asiático que en la de origen europeo.

Los niveles de obesidad se han incrementado drásticamente en gran parte del mundo occidental desde los años 70. Quizás la predisposición genética, afirman los expertos, podría ser, en parte, una explicación a eso.

Los investigadores creen que el hecho de que en la época prehistórica los habitantes europeos tuvieron que sobrevivir largos y duros inviernos a base de bebidas elaboradas y comidas ricas en grasas, pudo haberlos programado genéticamente, por medio de la selección natural, a adquirir el gusto por esos alimentos.

"Estos resultados nos permiten echar un vistazo a la vida de los primeros europeos donde los productos lácteos y elaborados eran fuentes importantes de calorías durante los meses de invierno" dijo MacKenzie. "De esta forma, la preferencia por alimentos con un alto contenido de grasa y bebidas con alto contenido de alcohol pudo haber sido muy importante para la supervivencia".

En esa época, agregó el investigador, el efecto negativo de la grasa y el alcohol que vemos hoy no importaba mucho porque de cualquier forma la gente no sobrevivía más de 30 o 40 años.

Depresión

El gen llamado galanina, que predispone a los alimentos grasos, está vinculados a la depresión, lo que podría deberse a que la galanina también se produce en la amígdala, la región cerebral que controla la ansiedad y el miedo. Y se cree que se podría cambiar esa programación genética, además de la comida insana, por el estado emocional de las personas.