Los ñoquis del 29
La costumbre de comer ñoquis los días 29 de cada mes nace de una leyenda del siglo VIII. Luego de convertirse al cristianismo, un joven médico de Nicosia (Asia Mayor) llamado Pantaleón peregrinó por Italia...

Jueves 25 de Agosto de 2011

La costumbre de comer ñoquis los días 29 de cada mes nace de una leyenda del siglo VIII. Luego de convertirse al cristianismo, un joven médico de Nicosia (Asia Mayor) llamado Pantaleón peregrinó por Italia practicando curaciones milagrosas, por las que fue canonizado (junto con San Marcos, San Pantaleón Patrono de Venecia). En una ocasión pidió pan a unos humildes campesinos del Véneto quienes le invitaron a compartir su pobre mesa. Agradecido, les auguró un año de buena pesca y excelentes cosechas, profecía que se cumplió. Ello ocurrió un día 29, razón por lo cual se comenzó a recordar esa fecha con una sencilla comida como son los ñoquis. El ritual de poner dinero debajo del plato simboliza el deseo de recibir buenos beneficios, como los que fueran otorgados a los campesinos. Los inmigrantes italianos trajeron a nuestro país esta costumbre. Basado en ella el ingenio popular bautizó con el nombre de ñoquis a determinados funcionarios y empleados públicos, generalmente acomodados políticos (amigos, parientes, punteros) que prácticamente no cumplen con sus tareas y sólo aparecen por su puesto de “trabajo” a fin de mes para cobrar el sueldo. Si los hay, por ejemplo en el Congreso de la Nación, es bueno saberlo antes de votar: nómina completa del personal, dependencia donde se desempeña cada uno (Senado, Diputados, biblioteca, imprenta, obra social), tareas que realiza, horarios que debe cumplir, antigüedad, categoría y remuneración que percibe por todo concepto. Incluido el personal de planta temporaria, como Angel Rozas (vicepresidente del Comité Nacional de la UCR y ex gobernador del Chaco) quien en el pasado mes de marzo fue nombrado empleado transitorio del Senado, revistando en la categoría más alta, la A-1, con un sueldo mensual de $ 13.928 (ver La Capital del 18/4/2011, página 2, “En voz baja”).
Carlos Alberto Parachú,
LE. 6.012.558