Viernes 31 de Julio de 2015
Generalmente, los casos de violencia perpetrados contra niños tienen como imputados a padres biológicos o familiares. Son violados, sometidos a torturas por quemaduras y golpes. Dos niños azotados por haber extraviado la tarjeta del plan social (cuyo padre ya fue liberado por “no tener antecedentes, salvo haber robado ganado en 2009”) ¿qué importan los antecedentes, si no se juzga este presente? Como madre y ser humano racional es espeluznante pensar en estas criaturas desvalidas. Pero hasta llegar a estas instancias ¿nadie escuchó o vio nunca nada? ¿No hay buzones de denuncias anónimas? ¿No hay vecinos, no hay maestros que intuyan? ¿Qué pasa con las ONG pro vida que escriben contra el aborto y no hacen manifestaciones para mantener una calidad de vida digna para estos niños? ¿No hay asistentes sociales que puedan visitar estos hogares y contener de alguna forma a esos chicos víctimas de abusos? He escrito en varias oportunidades por los niños que no pueden desafiar su destino: reclutados para guerras, o a quienes hacen inmolar con fines religiosos de sus progenitores. Vivimos en un país “supuestamente evolucionado” en relación a aquéllos. A veces son los mismos jueces que devuelven a sus padres “biológicos”. ¿Nadie les enseña que no son una “cosa que pertenece a sus padres” para disponer de ellos, para canalizar sus frustraciones o recibir tormentos de familiares adictos? Ellos no comprenden el nefasto destino que les toca vivir, lo aceptan con resignación. Por tal razón, me alegró ver la noticia de que “darán educación sexual en los jardines con un juego didáctico”, se llama “Yo pienso que…”. A través de imágenes aborda el cuidado del cuerpo, la intimidad, los secretos y emociones. Reclamo: educación y legislaciones que protejan a estos niños invisibles: “Ni uno menos”.
Silvia Buonamico
Solidaridad de género
Es indudable que los Cines del Centro atraen mucha gente. Un buen ejemplo fue este fin de semana en que colas muy largas esperaban para ver un filme español. Así es todas las semanas ya que dan buenas películas, algunas no comerciales. Pero lo interesante es la ayuda mutua que nos prestamos las mujeres. Resulta que sólo hay dos baños para tantas mujeres, la mayoría de “cierta edad”. Uno de ellos tiene la puerta tan grande que es imposible cerrarla. Entonces, aquí viene lo maravilloso. Mientras que la señora está adentro, la que le sigue en la cola le sostiene la puerta, aunque no se conozcan, y así sucesivamente. Ni hablar que a veces ese es el único baño utilizable ya que la limpieza deja mucho que desear. Entonces una propuesta, hay que ser positivos ¿no? Señor dueño de los cines que tanto éxito tienen, ponga una alcancía en el kiosko para que las señoras damnificadas le ayudemos a juntar fondos para arreglar la puertita en cuestión. La desventaja es que si la arreglan se termina tan bello fenómeno social.
Mirta Rosenfeld
DNI 4.578.054
Las mentiras destruyen
“Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá” fue el latiguillo del mesiánico nazi J. Goebbels. Lo que “quedará” resultó ser la muerte de millones de seres humanos y la devastación de gran parte de Europa. En nuestro país, durante más de una década, ese latiguillo se llama “relato” y sus efectos son catastróficos. La constante devastación de la república, mediante la degradación de instituciones como los poderes Legislativo y Judicial; la corrupción de los gobernantes, la inseguridad jurídica, la educación inconsistente; la endeble seguridad física de sus habitantes, los principios del respeto al semejante degradados; el acoso hacia quienes no responden a los intereses de la facción política entronizada en el poder; el deterioro de la calidad de vida; la creciente pobreza e indigencia; la inflación, son algunos de los efectos de la realidad no relatada y sustituida con mentiras. Y qué decir del desempleo creciente por falta de creación de puestos de trabajo generadores de riqueza, pero con gobernantes enriquecidos robando recursos del Estado. En los actuales tiempos electorales, cuando se enuncian las cosas buenas que hizo el kirchnerismo en doce años, sólo se mencionan la asignación universal por hijo, Aerolíneas e YPF en manos del Estado, irrelevantes frente a los graves problemas precitados y otros. En agosto los ciudadanos tenemos la oportunidad de dar el primer paso, para cerrar en octubre esta década oscura y denigrante.
Emilio Zuccalá
Esto no es de ahora
Daría la impresión de que algo que es innegable, la caída anímica del primer equipo de Newell’s es ahora y no que viene de antes. Muchos se olvidan y pocos recuerdan que Newell’s recibió el inconcebible regalo de tres puntos que si bien se le debía quitar a Arsenal, de ninguna forma debieron otorgárselos como en ese momento sucedió al equipo que había sufrido una derrota en ese entonces a manos del equipo sancionado. El jugador mal incluido no fue determinante en una caída estruendosa del equipo dirigido en ese entonces por Gallego, y que fue producto de una muy buena tarde del local y un estado anímico rojinegro rayano en lo grotesco. Y muy pocos recuerdan que buena parte de las victorias rojinegras no fueron producto de actuaciones descollantes, más bien fue el producto de la fortuna, más algunas victorias poco convincentes y un juego de muy pobre calidad, la posición en la tabla sería mucho peor. Y muy pocos también recuerdan que el campeonato de selecciones sudamericanas fue el gong que salvo del KO definitivo a Newell’s no bien terminó el partido en una Bombonera vacía cuando Boca lo apabulló con un 4 a 0 lapidario. Quizás, por esa especie de envión -espejismo que suele otorgar el cambio de técnico- se dio la victoria contra Racing, pero pocos recuerdan que esa victoria se edificó desde un gol viciado de nulidad cuando la jugada se inicia con un claro foul sobre un jugador visitante, que el árbitro insólitamente no sancionó. Y pocos recuerdan que Racing pierde el empate y al siguiente avance un tanto afortunadamente Newell’s se pone dos a cero. Tigre quizás volvió a la realidad actual al club del Parque, y Central lo terminó de poner en la autentica situación que vive hoy. Hay algo más que un gol errado o una tarde en que nada salió bien. Da la impresión de que varios jugadores rojinegros no pasan por un buen momento anímico, algo que pareció que sucedía con ese gran jugador y mejor persona que es el actual técnico antes de la llegada de Martino. Quizás en ese aspecto deberá trabajar mucho Bernardi. Recargar las tintas contra él sería un despropósito. No puede echarse ni él mismo, ni los simpatizantes todo el peso de la mochila. Ojalá mejoren las cosas para este hombre que, creo, merece lo mejor. Se lo deseo realmente porque es un caballero, lo fue en las canchas y lo es desde la línea de cal. Y si los resultados no se dan, es parte del juego.
Miguel A. Decunto
DNI 11.270.762
¿Están
locos?
Quién fue el incompetente que ordenó cerrar la puerta para ingresar a la (según reza el cartel al lado de la puerta) Platea preferencial, visera Tata Martino, ingreso 4 B). Soy socio vitalicio pleno N° 44.669-1, 65 años de edad y usuario de una platea en sector E. Llegué a las 13,10 pensando entrar tranquilo y temprano, y me encontré con el caos: portón cerrado, cordón policial parando con escudos a cientos de plateístas que íbamos llegando, quedamos mucho peor que vacas en corral, mujeres, discapacitados, chicos en sillas de rueda, niños y ancianos. Y que quede bien claro que no hubo un solo muchacho, joven o no tanto, corpulento o no, en bermudas y camiseta o con camisa de marca, que se haya comportado fuera de lugar y que no haya tratado de ir poniendo calma en medio de la avalancha. Nos miraban desde adentro jóvenes con pecheras diciendo aguanten que ya les van a abrir. Fue tremendo, hubo por lo menos diez tiros de escopeta (supongo que de salva), tuve que soportar dos golpes de policías con sus escudos porque los que estaban atrás y cuando digo atrás era muy atrás y que no sabían qué pasaba, iban empujando y nosotros a la vez éramos empujados por los policías hacia atrás, por lo tanto habrán interpretado que los atacábamos (¿serán ciegos?). Ingresé en mal estado a las 14,10. Estimado presidente, nos conocemos hace mucho tiempo, sé que no estás en funciones pero tal vez a través tuyo alguno de la comisión (a dos de los cuales vi paseando muy risueñamente delante de mi platea como si afuera no pasara nada) se haga cargo de la barbaridad ocurrida y busque soluciones, y pida disculpas por lo menos. Ahora bien, yo me pregunto cuál fue la diferencia entre el domingo y otro partido donde entramos tranquilamente, si los apretujados éramos socios y dueños de plateas. Nos trataron como si fuésemos vándalos y/o delincuentes, y no sólo la policía sino también la dirigencia, y si no que alguien me llame y me explique por qué no nos dejaban entrar. Gracias.
Jorge Luis Tempestini
DNI 8.291.547
No quiero vivir en una cárcel
Qué paradoja, el slogan era “una ciudad para vivir”, y resulta que ya no podemos salir a la calle, y a veces, aun no saliendo entran “visitas inesperadas”. Ah, dirán las autoridades, hay mucha más vigilancia en las calles, estamos con agentes recorriendo y vigilando para que los vecinos estén más protegidos. ¡Mentira! Pura cháchara, discurso de inútiles que sólo piensan en su propio bienestar aún hipotecando nuestras vidas. Hablando de vidas, es lo único que pierde valor cada día en estos tiempos de inflación. Te hieren o matan por nada, hay mucha hipocresía en los discursos. Rosario es un campo de batalla donde los malos atacan y los buenos están a la buena de Dios. Mucho celular, mucho Twitter, mucho cholulaje, y pocas soluciones a los problemas. Realmente, estamos en problemas, lo trágico es que a nadie le importa. Y no me respondan con discursos baratos y vacíos, hagan algo, ocúpense en lugar de acomodar parientes y conocidos a los que sólo les importa el sueldo. Trabajen por los que trabajamos y les damos de comer, no alimenten más a los que están por fuera de la ley, y si necesitan cambiar las reglas de juego, como lo vienen haciendo, para cuidar sus espaldas, hubieran pensado antes el daño que la ambición desmedida y las ansias de poder han causado a los que queríamos una ciudad para vivir y no morir. Espero que no sea demasiado tarde, pero sí sé que es casi imposible revertir esta angustiosa realidad.
Ricardo Antonio Gotardo Valle
DNI 6.072.991