Los nervios de la oligarquía
No logra conciliar el sueño obsesionada por una presidenta que no le da tregua. El discurso del presidente de la Sociedad Rural del pasado fin de semana no constituyó más que un síntoma agravado de ese estado de ánimo.

Sábado 07 de Agosto de 2010

La oligarquía está nerviosa, inquieta, intranquila. No logra conciliar el sueño obsesionada por una presidenta que no le da tregua. El discurso del presidente de la Sociedad Rural del pasado fin de semana no constituyó más que un síntoma agravado de ese estado de ánimo. La oligarquía ve con preocupación el nuevo escenario político argentino. Daba por descontado el quiebre del kirchnerismo para esta época y, quizás, un llamado anticipado de las elecciones presidenciales. Suponía que el vicepresidente de la Nación sería el garante de un proceso de transición que culminaría con el ascenso al poder de alguien funcional a sus intereses. Daba por descontado el quiebre espiritual de Cristina. Los hechos demostraron cuán equivocados estuvieron los pronósticos de la oligarquía. Cristina no sólo se recuperó luego de la derrota del 28 de junio sino que recuperó la iniciativa política, ayudada por una oposición inepta y engreída. Pese a contar con mayoría en ambas Cámaras las fuerzas opositoras no han podido hasta el momento aprobar leyes que persiguen un único objetivo: entorpecer la marcha ascendente del gobierno nacional. Para ello no trepida en emplear las más groseras herramientas de la demagogia política. Su histérica defensa del 82 por ciento móvil oculta su pérfido deseo de desfinanciar al kirchnerismo, al igual que su obsesión por eliminar las retenciones. Si logra su cometido de obligar al gobierno nacional a aumentar sus erogaciones y disminuir sus recursos, lo estaría empujando a una crisis económica que sólo puede terminar en un golpe de mercado. Afortunadamente para Cristina y, fundamentalmente, para el pueblo, las embestidas opositoras no han logrado aún perforar la valla defensiva en que se ha transformado el Senado de la Nación. Ello explica por qué la oligarquía está nerviosa. Para colmo, nuestra presidenta cada día adquiere mayor relevancia a nivel internacional. La reunión del Mercosur en la provincia de San Juan no ha hecho más que corroborarlo. Cristina ejerce el poder sin necesidad de postrarse delante de la Sociedad Rural, cabeza visible del malhumor oligárquico. A diferencia de Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde, no le quita el sueño desafiar a quienes se creen portadores del derecho natural de obligar al gobernante de turno a obedecer sus órdenes. Sí, la oligarquía está nerviosa. Señal inequívoca de que el gobierno nacional está haciendo las cosas como corresponde, es decir, está ejerciendo el poder en beneficio del pueblo.

Hernán Andrés Kruse