Miércoles 17 de Abril de 2013
Las inundaciones de Capital Federal y La Plata se llevaron casi sesenta vidas, quizá los muertos provoquen en los funcionarios la necesidad de hacer las obras imprescindibles para evitarlas. Esperemos que en nuestra provincia no suceda lo mismo; un ejemplo es la ruta 91 (tramo La Ribera-Serodino) por la cual transitan, entre los pozos y resto de pavimento, parte de los 10.000 camiones por día que se dirigen a las terminales portuarias recorriendo los 12 kilómetros. Están jugando con la muerte y a pesar de los reiterados reclamos los encargados de su repavimentación no se dan por aludidos. Seguramente están esperando nuestros cadáveres para entonces emitir explicaciones absurdas. En las elecciones anteriores se llamó a licitación para su reconstrucción, pasadas las mismas todo quedó en un número de expediente, y la ruta sigue colapsada. El 27 de marzo veo una cuadrilla de Vialidad Provincial, integrada por cuatro o cinco obreros y un encargado, le pregunto a este último qué tarea realizarían y me manifiesta que iban a tapar algunos pozos con tierra, dado que no le habían entregado el material suficiente. Esto describe la inoperancia de los funcionarios a cargo de la gestión provincial y la burla a la que estamos sometidos los ciudadanos que pagamos nuestros impuestos y arriesgamos nuestras vidas transitando la ruta en cuestión. Espero que quienes tienen la responsabilidad de conducir los destinos de esta provincia reflexionen y actúen anticipándose a los accidentes con pérdidas humanas.
Juan Carlos Robledo