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Los millonarios se plantean abandonar Francia por el impuestazo de Hollande

París.— La política fiscal del nuevo gobierno francés es vista por algunos como una amarga venganza contra los más ricos. Y asesores financieros internacionales advierten de una verdadera...

Jueves 26 de Julio de 2012

París.— La política fiscal del nuevo gobierno francés es vista por algunos como una amarga venganza contra los más ricos. Y asesores financieros internacionales advierten de una verdadera voluntad de emigración de los millonarios de Francia. Es más, el primer ministro británico ya tiende la alfombra roja para recibirlos.
  ¿Londres, Zúrich o Bruselas? Para los franceses adinerados la marcha al extranjero es más que nunca una opción. El nuevo gobierno de centroizquierda presidido por François Hollande dejó clarísimo en las últimas semanas su intención de implementar sus promesas de campaña electoral sin excepción. Y eso significa que quien tenga mucho dinero debe contribuir mucho más que antes al saneamiento del maltrecho presupuesto público. Entre otra cosas, la tasa a los ingresos millonarios se elevará al 75%.

Los más afectados. Para muchos franceses con ingresos altos, el presidente ha alcanzado el límite de dolor soportable: asesores de bienes activos a nivel internacional hablan de una avalancha de clientes franceses que están pensando emigrar.
  Empresarios autónomos, bancos de inversión, ricos herederos o médicos jubilados están entre los afectados. “Se sienten perseguidos. Dicen: no gustamos a nuestro país”, comentó el experto en derecho fiscal Jerome Barré a la revista “Figaro Magazine”. En cuanto alguien hace un poco de dinero en el país es señalado con el dedo. Y en vista del ánimo general, el asesor recomienda incluso renunciar a comprar automóviles de lujo.
  No está claro cuántos franceses se han llevado sus bienes al extranjero. “No tenemos información al respecto”, afirmó el Ministerio de Finanzas. El Francia nadie está obligado a declarar por qué traslada su residencia.
  Sin embargo, además de las declaraciones de los asesores de bienes, son significativas las cifras de los agentes inmobiliarios. Sólo a través de Sotheby’s International Realty los clientes vendieron entre abril y junio más de cien propiedades inmobiliarias de lujo por un valor superior a los 170 millones de euros. “Los anuncios del nuevo gobierno han impulsado a una cifra nada desdeñable de familias ricas francesas a abandonar el país”, dijo un encargado de la firma.
  El apuro de los superricos franceses está justificado: la simbólica tasa del 75% entrará en vigor el próximo año, si no es declarada inconstitucional por un supuesto carácter expropiatorio que denuncian algunos. Otras cargas adicionales están también ya en fase de implantación.
  Una de las primeras medidas para sanear el presupuesto público aprobada por el equipo de Hollande es un tributo especial que se sumaría al impuesto sobre el patrimonio ISF, que se calcula que sólo hasta finales de año haga ingresar a las arcas estatales 2.300 millones de euros adicionales.

Falta de confianza. Las grandes empresas y los bancos están en el punto de mira de los socialistas. Durante la campaña electoral, Hollande señaló públicamente a los mercados financieros como sus enemigos. En ese campo la frustración es igual de grande: según una encuesta de la web eFinancialCareers.fr, más de un tercio de los profesionales de las finanzas planean marcharse al extranjero tras el cambio de gobierno. Los destinos preferidos son Suiza, el Reino Unido y Luxemburgo, seguidos de Hong Kong, Alemania y Singapur.
  No obstante, sólo el nueve por ciento de los encuestados señalan los impuestos más bajos de los destinos como el motivo principal para los “planes de huida”: para ellos son más importantes la falta de confianza en Francia como sede de inversión y el nuevo gobierno.
  De forma similar argumentan los medianos empresarios: casi todos los que informan de sus planes de emigración destacan no tener en principio nada en contra de una mayor carga fiscal, pero consideran insoportable el ánimo enemigo a la riqueza y la incapacidad de los gobernantes de reducir los gastos públicos. “Antes se marchaban los «refugiados fiscales» de corazón duro, pero hoy lo hacen todos casi sin arrepentimiento”, comentó la jurista Corinne Dadi, del bufete de abogados Stehlin & Associés.

Alfombra roja. En el extranjero muchos se frotan las manos. “Si Francia introduce la tasa del 75% para quienes más ganan, extenderemos la alfombra roja y daremos la bienvenida a más empresarios franceses que quieran pagar impuestos en el Reino Unido”, dijo recientemente el primer ministro británico, David Cameron, alegando que podrían financiar el sistema sanitario, educativo y cualquier otra prestación en el país.
  Esto no cayó nada bien en la cúpula francesa. “No sé cómo se puede extender una alfombra roja sobre el Canal de la Mancha. Podría mojarse”, respondió con ironía el ministro de Trabajo galo, Michel Sapin.
  
Nadie sale ganando. Los expertos, sin embargo, señalan que al gobierno francés podría acabársele pronto el humor. “Los hombres y empresas más ricas de Francia son las que más se mueven”, comentó el conocido economista y ex asesor de Mitterrand Jacques Attali. Si los políticos obligan a pagar con impuestos la rebaja de la deuda del país, desaparecerán precisamente los que más están en situación de pagarlo. “Y nadie ganará nada con eso”, aseguró el economista. l

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