Los migrantes, ¿un daño colateral?
¿Es lo mismo ser migrante que inmigrante? No, el primero es una persona que sale de su país en busca de otro en donde establecerse, para forjarse un futuro mejor que no encuentra en su lugar de origen...

Miércoles 14 de Octubre de 2015

¿Es lo mismo ser migrante que inmigrante? No, el primero es una persona que sale de su país en busca de otro en donde establecerse, para forjarse un futuro mejor que no encuentra en su lugar de origen; el segundo, el inmigrante, ya ha logrado establecerse e integrarse a la Nación que lo cobijó. Por ejemplo, en nuestro país, los inmigrantes eran los italianos, españoles, judíos, sirio-libaneses, que llegaron a nuestra Nación a fines del siglo XIX y a principios del XX. Los emigrantes son como los pasajeros en tránsito de los aeropuertos que, en esos momentos, no pertenecen a ningún país. Los inmigrantes contribuyeron al engrandecimiento de los países que los acogieron. Los investigadores Ian Goldin, Geoffrey Cameron y Meera Balarajan describen como los inmigrantes aportaron para la historia del Reino Unido. Muchos de estos refugiados se convirtieron en prominentes ciudadanos británicos. Un edificio de la calle Brick Lane de Londres, fue construido por los hugonotes en el año de 1743, calvinistas franceses que huían de las persecuciones de Luis XIV. Luego, en 1989 se convirtió en la gran Sinagoga de Spitafields donde llegaban los judíos que escapaban de los pogroms de Rusia y Polonia. Finalmente, ese edificio fue comprado por los bengalíes que huían de la violencia étnica y fue transformado en mezquita. Las inmigraciones europeas en nuestro país fueron cruciales para el desarrollo de una Argentina moderna: polacos, españoles, italianos, judíos, sirio-libaneses y otras nacionalidades, construyeron en nuestro país el sueño que les era negado en su lugar de origen. La situación de los emigrantes sirios que, escapan de una guerra fraticida difícil de entender incluso para ellos mismos, es inhumana. En Siria, el ejército oficial del dictador Bashar al-Asad persigue y masacra a la oposición que busca una salida democrática semejante a las que aspiran otros países de Medio Oriente y Africa del Norte, enmarcada dentro de lo que se conoció como la Primavera Arabe. A su vez, las fuerzas del Estado Islámico tratan de imponer un califato religioso, semejante a los estados feudales del Medioevo, y no trepidan en asesinar a quienes consideran como infieles. Los EEUU y Rusia juegan sus propias guerras apoyando a la oposición los norteamericanos y al dictador Bashar, los rusos. Sin embargo, ambas potencias enfrentan a los integrantes del Estado Islámico como a un enemigo común. Los migrantes sirios son las víctimas de esta masacre humana que no parece tener fin. Un camión abandonado con 50 migrantes muertos en una autopista de Austria cerca de la frontera con Hungría, un niño muerto en las costas de Turquía cuando huía con sus padres hacia la isla de Lesbos en el Mediterráneo, luego del naufragio, son horrores inexplicables de la explosiva situación política en el Medio Oriente. La responsabilidad de las potencias europeas en esta tragedia es innegable. Cuando se retiraron de sus colonias dejaron detrás de sí países nuevos, divididos y enfrentados entre ellos, delimitados por fronteras dibujadas en una oficina del Foreign Office. Dicen que el ex primer ministro de Gran Bretaña Wiston Churchill comentó a sus allegados que un día se despertó y decidió "crear" un país nuevo en la convulsionada región de los Balcanes, al que denominó Yugolasvia. Según el poema épico griego la Odisea, 10 años deambuló Ulises por el mar Egeo antes de llegar a su casa en la isla de Itaca, luego de la Guerra de Troya; pero él sabía que era su lugar en el mundo. Los migrantes, que no deben ser considerados como un daño colateral, no saben qué país los recibirá ni cuánto tiempo les demandará llegar a ese destino definitivo. Se hallan a la espera de que algún país europeo se digne a cobijarlos. Las Naciones Unidas, los organismos internacionales y la Comunidad Europea deben dar una respuesta humanitaria a esta tragedia que enluta al mundo entero.

Alejo Vercesi