Martes 22 de Mayo de 2012
Los automóviles particulares pasaron a ser los malos de la película para los gobernantes municipales. No tienen que llegar al centro, se tienen que mover en calles cada vez más destruidas, por carriles ínfimos. No pueden estacionar en ningún lado, tienen que pagar para todo. ¿Se olvidan los políticos que los dueños de los autos aportan más del 30 por ciento de los ingresos municipales? ¿Qué las fábricas de autos son el primer motor industrial del país? ¿Qué dan trabajo a infinidad de rubros directos e indirectos? Si el auto no se debe usar más en la ciudad y se dejan de comprar, todos esos empleos que generan se perderían. Hoy toda ciudad es un pandemonio de autos, no solo el centro. Hay que usar más la imaginación antes de prohibir, como se esta haciendo con los carriles. ¿Por qué en todas las calles sí y San Luis no? Porque se toca a gente fuerte. Una idea, que escasean por lo visto, sería hacer terminales de buses: plaza Sarmiento para el oeste, plaza López para el sur y plaza San Martín para el norte. Allí hacer gigantescas playas de estacionamiento, para los que opten dejar sus autos, y que junto a los que llegan en colectivos, tomen buses más chicos, gratuitos, que hagan rondas por el centro llevándolos a todos. Esto se hace en algunas ciudades del mundo, que también tienen trenes urbanos y resulta. Se llama crear alternativas, antes que prohibir y dejar todo como está, pero más chico y limitado. Si lo piensan, no le conviene a nadie. Pero hay que pensar, y a algunos parece que les duele hacerlo.
Ricardo B. Castellani / DNI. 12.324.671