Los judíos askenazíes muestran la clave genética de la longevidad
Existe un vínculo claro entre vivir hasta los 100 años y heredar una versión interactiva de una enzima que impide envejecer a las células, según afirma un grupo de investigadores. Los científicos del Colegio de Medicina Albert Einstein, en Estados Unidos, dicen que los judíos askenazíes centenarios tienen este gen mutante. En su estudio, encontraron que 86 personas muy ancianas y sus hijos tenían altos niveles de telomerase, que protege el ADN.  

Martes 17 de Noviembre de 2009

Existe un vínculo claro entre vivir hasta los 100 años y heredar una versión interactiva de una enzima que impide envejecer a las células, según afirma un grupo de investigadores.
  Los científicos del Colegio de Medicina Albert Einstein, en Estados Unidos, dicen que los judíos askenazíes centenarios tienen este gen mutante. En su estudio, encontraron que 86 personas muy ancianas y sus hijos tenían altos niveles de telomerase, que protege el ADN.
  El equipo de expertos dijeron en un trabajo presentado a la Academia Nacional de Ciencias de EEUU que estudiaron la comunidad de judíos askenazíes porque ellos están estrechamente relacionados y, por tanto, es más fácil identificar las enfermedades que causan diferencias genéticas.
  Los askenazíes son los judíos que se asentaron en la Europa central y oriental (principalmente en Alemania, Polonia, Francia, Ucrania, y Rusia; zona llamada precisamente por los judíos medievales, Askenaz) hacia comienzos del siglo X.
  Los científicos tomaron muestras de sangre de 86 ancianos quienes en general están en buen estado de salud. El promedio de edad del grupo testigo era 97 años, según precisó la BBC de Londres.
  También analizaron la sangre de 175 de los hijos de estos ancianos, y de otras 96 personas cuyos padres que tuvieron una duración de vida normal, para poder comparar resultados.
   La clave de la diferencia está en los telómeros, secciones de ADN que se encuentran en los extremos de los cromosomas. Se los compara con las puntas de los cordones de zapatos que impiden que las cintas se deshagan. Cada vez que una célula se divide, sus telómeros se acortan, y la célula se vuelve más susceptible a la muerte.
  La importancia de los telómeros fue reconocida el mes pasado, cuando tres científicos recibieron el premio Nobel 2009 por determinar la estructura de los telómeros y descubrir la manera en que protegen a los cromosomas de la degradación.
  El equipo de investigadores encontró que las personas centenarias y sus hijos tenían niveles más altos de telomerase y telómeros significativamente más grandes que los del otro grupo de estudio, y que la cepa era fuertemente heredable.
  Los científicos habían ya mostrado que los individuos en las familias de askenazíes con una longevidad excepcional, en general, no habían sufrido enfermedades importantes relacionadas con la edad, como problemas cardíacos y diabetes.
  Yousin Suh, uno de los principales autores del estudio, dijo que “podría ser posible desarrollar drogas que imiten la telomerase que ha sido una bendición para nuestros centenarios. y así alargar la vida”.
  Sin embargo, el profesor Tim Spector, de King’s College, Londres, quien ha estado investigando los telómeros y el envejecimiento, dijo que era un hallazgo interesante, pero que quizá podría no aplicarse a otras poblaciones, y por ello se necesitaba más investigación.