Lunes 03 de Agosto de 2009
Vuelven las clases en todo el país, después de este obligado receso invernal marca gripe A. Las opiniones y medidas fueron diversas y los medios se hicieron cargo de difundirlas. Sólo faltó un sector muy importante e ignorado de la educación de nuestros niños: los jardines particulares. Este sector tan necesario no sólo por lo educativo sino por la función que cumplen, dado que cobijan niños desde los 45 días para que sus padres puedan salir a trabajar, ha quedado desamparado frente a estas decisiones. A saber: los jardines particulares no gozan de ningún tipo de subsidio como los colegios privados, alquilan en su mayoría los inmuebles y sufren de gastos fijos muy elevados dado la "materia prima" con la que trabajan: bebés y niños. Frente a esta situación originada por el cierre obligado, se encuentran con distintas problemáticas: muchos padres cuestionan el pago de las cuotas correspondientes al mes de julio, dado que sus hijos no han concurrido por la pandemia. Ante esto, queremos hacer saber a la comunidad que los jardines particulares no son grandes empresas que puedan solventarse sin el aporte de las cuotas, de hecho es el único ingreso que tienen para hacer frente a sueldos, alquileres y otros gastos. No hay mucho que pensar: esta situación atípica no hace más que perjudicar la economía de estos pequeños emprendimientos y poner en tela de juicio nuestro trabajo. Nos preguntamos: ¿acaso los colegios privados que cuentan con subsidios estatales no cobraron sus cuotas normalmente? ¿Acaso los sueldos docentes sufrieron algún descuento? ¿Acaso alguien ha descontado algún monto en los alquileres para colaborar con la pandemia? Los jardines particulares de Rosario hacemos un llamado a la reflexión, y no sólo por esta situación específica, sino por la necesidad de ser incorporados al sistema educativo como formadores y de ser valorizados por la función social que desempeñamos.
Viviana Burelli,
viviburelli@hotmail.com
(Asociación de Jardines Particulares de Rosario)