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Los inversores se muestran escépticos

Cualquiera que sea el escogido por la presidenta Dilma Rousseff como ministro de Hacienda de Brasil, si es reelecta el domingo, lo más probable es que sea recibido fríamente por los inversores.

Miércoles 22 de Octubre de 2014

Cualquiera que sea el escogido por la presidenta Dilma Rousseff como ministro de Hacienda de Brasil, si es reelecta el domingo, lo más probable es que sea recibido fríamente por los inversores, entre quienes pesa el escepticismo acerca de que la líder izquierdista deje de dictar la política ella misma. Guido Mantega, el ministro de Hacienda más veterano de Brasil, dimitirá a fines de diciembre, después de más de ocho años en el cargo. Su reemplazo se enfrenta a la difícil tarea de dar vida a una economía que lidia con un lento crecimiento, con el alza de precios al consumidor y el deterioro de las finanzas públicas. De ganar, Rousseff está considerando escoger a un hombre de negocios con conexiones políticas para reemplazar a Mantega, según varios funcionarios del gobierno y fuentes del sector privado familiarizadas con el pensamiento de la presidenta. .

En medio de una ajustada carrera contra su rival de centro Aécio Neves, Rousseff ha estado bajo presión para señalar que adoptará políticas favorables al mercado si es elegida para un segundo mandato. En un guiño a los inversores, la presidenta dijo que haría cambios en el Ministerio de Hacienda, pero no dio detalles. Aunque muchos en la comunidad empresarial de Brasil dan la bienvenida a la salida de Mantega, algunos se preguntan si los candidatos probables para reemplazarlo al frente de la mayor economía de América latina podrían seguir un rumbo muy diferente. "El mercado continuará escéptico independientemente de a quién ella escoja", dijo Gustavo Rangel, economista para Latinoamérica de ING en Nueva York. "Incluso si pone a alguien que tenga buena reputación, el éxito al final del día dependerá de cuánta autonomía se le dé a esa persona", dijo.

A su vez, Neves ya anunció su elección para el Ministerio de Hacienda, como parte de una estrategia de campaña destinada a convencer a los votantes de que él es el mejor preparado para reactivar la economía. Su escogido es Arminio Fraga, un administrador de fondos de cobertura y ex presidente del Banco Central, muy respetado en Wall Street.

Quien tome las riendas de Hacienda se enfrentará a una lista de desafíos que incluyen una elevada inflación, una desaceleración en el gasto del consumidor, una caída en la confianza empresarial y una recuperación global más débil de la esperada. Pero si Rousseff gana, un desafío más grande para el próximo jefe de Hacienda podría ser trabajar con una presidenta a quien, según sus asesores, le gusta la microgestión de la política económica. Autodeclarada como una estudiosa de la política y con una formación en economía, Rousseff participó directamente en la supervisión de millonarios paquetes de estímulo y en la elaboración de medidas que buscaban reducir los costos de electricidad.

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