Viernes 06 de Agosto de 2010
El avance de los incendios que ya dejaron 50 muertos en Rusia generó ayer nuevas críticas a la gestión política de la catástrofe, en particular contra las autoridades en Moscú, y llevó al gobierno a ordenar un veto temporal a las exportaciones de grano, lo que hizo que su cotización se disparase en todas las bolsas (más información página 36).
Soldados trasladaron cohetes y artillería de un depósito de municiones a un lugar seguro.
Entre tanto, el Ministerio de Defensa Civil señaló ayer que la cifra de focos de incendios alcanzó los 850. Dos nuevos muertos elevaron a 50 las víctimas, aunque las organizaciones de ayuda estiman que pueden ser muchas más. Miles de personas tuvieron que abandonar además sus hogares.
El centro de investigación nuclear de Zarov, unos 400 kilómetros al este de Moscú, sigue amenazado por las llamas.
Según el Ministerio de Defensa ruso los incendios se aproximaron peligrosamente a la guarnición de Naro-Fominsk.
Defensa civil indicó que además existe el peligro de que el suelo especialmente contaminado por la catástrofe atómica de Chernobyl, en Ucrania, en 1986, vuele por el aire junto con las llamas y las cenizas.
Sobre todo en la región Brjansk, en la cercanía de Ucrania y Bielorrusia, se realizan mediciones para detectar la presencia de sustancias nocivas. Los incendios declarados allí lograron ser extinguidos con facilidad.
Incendios en 1.200 kilómetros cuadrados de bosques y turberas quemaron cientos de casas, dejando a miles de personas sin techo en medio del verano más caluroso desde que comenzaron a medirse las temperaturas hace 130 años, lo que impulsó a líderes a declarar el estado de emergencia en siete de las regiones más afectadas. l (DPA y Reuters)