Los homosexuales ganan derechos en la Argentina del "todo o nada"
La discusión de la norma arrastró a todos los sectores sociales bajo los más dispares argumentos. Con alrededor de un 90 por ciento de la población que se declara católica, el debate (siempre polémico y con posiciones antagónicas) enfrentó entre sí a la sociedad, los políticos y los religiosos.

Domingo 18 de Julio de 2010

Considerado país “gay friendly” de América latina, Argentina se convirtió en el primero de la región en autorizar el casamiento entre personas del mismo sexo al aprobar una ley con una marcada influencia española. Con alrededor de un 90 por ciento de la población que se declara católica, el debate (siempre polémico y con posiciones antagónicas) enfrentó entre sí a la sociedad, los políticos y los religiosos.

Incluso las contradicciones y diferencias surgieron dentro de bloques a priori homogéneos y que públicamente rechazan la medida, como la Iglesia Católica, que esta semana sancionó a un sacerdote en la provincia de Córdoba por expresar en los medios que está a favor del matrimonio homosexual.

“El debate se ha vuelto polémico porque afecta nada menos que a nuestra concepción de la familia”, opinó el columnista Mariano Grondona en el diario La Nación, quien recibió cientos de comentarios, mayormente críticos, por su artículo “El igualitarismo sexual”, en el que formulaba varias preguntas.

“Este avance bienvenido de la igualdad, ¿no corre a su vez el riesgo de irse al otro extremo, convirtiéndose en «igualitarismo», si además se pretende igualar lo que no es igual? En su meritoria lucha contra la discriminación, ¿no han cruzado las organizaciones homosexuales esta sutil frontera al reclamar que también se llame «matrimonio» a la unión homosexual y al otorgar a una pareja homosexual de dos hombres o dos mujeres un idéntico derecho de adopción al de una pareja heterosexual que salva la distinción entre el padre y la madre, entre el hombre y la mujer?”, inquirió Grondona.

En la otra vereda, el cineasta español Pedro Almodóvar afirmó que “el matrimonio homosexual no le hace mal a nadie, no le roba nada a nadie, sin embargo hace feliz a mucha gente y les proporciona la posibilidad de vivir de un modo honesto, pleno y coherente junto a la persona que aman”.

Almodóvar sostuvo que “no hay que permitir que ideas sectarias, retrógradas, inmovilistas, sexistas e injustas impidan a una sociedad libre progresar”, a la vez que consideró “ridículo” suponer que el matrimonio homosexual representa “un peligro para la familia”.

En un país en el que el 90 por ciento de la población es católica, la estadísticas indican que en los últimos años la tendencia de los jóvenes heterosexuales es no casarse, además de que se divorcian más temprano: según datos del Registro Civil, los matrimonios duran un promedio de diez años.

Sin embargo, en una Argentina fragmentada y por momentos intransigente, la política exhibió de algún modo “el todo o nada” al confrontar con la Iglesia, incluso con declaraciones de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner desde China.

La virulencia también se observó en el debate de más de 14 horas en el Parlamento. En medio de la discusión, el senador oficialista Miguel Pichetto, que apoyó la iniciativa, tildó de “nazi” a la opositora Liliana Negre de Alonso, quien le respondió a los gritos y llorando que se rectifique por haberla llamado así.

La nueva ley fue aprobada con 33 votos a favor , 27 en contra y tres abstenciones,

La lucha de los sectores que defienden los derechos de los homosexuales en Argentina lleva varios años y, en ese sentido, el horizonte lo marca Europa. La presidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt), María Rachid, quien comenzó a militar en 1995, explicó que “el gran cambio fue la sanción del matrimonio igualitario en España y todo el intercambio de información, estrategias y tácticas con los activistas de allá”.

Entre los opositores, una de la mayores críticas al gobierno es que dio empuje a esta medida de forma apresurada, debido a que cuando durante los últimos años tuvo la mayoría en el Parlamento no trató el proyecto, mientras que sí lo impulsó luego de convertirse el año pasado en la primera minoría.

Varios legisladores contradijeron este argumento señalando que en el futuro sólo quedará la ley sin importar quiénes la propusieron. “La historia es la conquista de derechos”, explicó el senador oficialista Daniel Filmus, entre las extensos discursos en los que abundó la cantidad de legisladores que, sin importar su postura, aclararon su condición de católicos.

Más allá de los opositores que fundamentaron su postura básicamente bajo una concepción religiosa, la sensación que sobrevoló fue la que manifestó el titular del bloque socialista, Rubén Giustiniani: “Es un día histórico, que se recordará como un hecho positivo de un Congreso que decidió avanzar sobre la discriminación y darle derechos a quienes no los tenía”.

Giustiniani exhibió en su intervención, calificada como “brillante” por sus pares, las cifras de mujeres solas que crian a varios hijos y las que se han constituido en “jefas” del hogar por falta de trabajo de su esposo, así como otra clase de parejas consideradas “disfuncionales” que alcanzan altos porcentajes frente a las familias integradas por “un papá, una mamá y los hijos”, uno de los lemas de los opositores a la nueva ley de matrimonio entre personas del mismo sexo que será promulgada el miércoles próximo según adelantó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.