Miércoles 18 de Septiembre de 2013
A veces me cuestiono: ¿Por qué si he visto tantas cosas en mi vida, no hice algo para ayudar a cambiarlas? A esta altura estoy volviendo, he viajado como he dicho en cartas anteriores por el país y por muchos países sudamericanos, estuve en contacto más con hombres de dinero insaciables (pobres) y ricos (que son los que menos necesitan). He visto discapacitados, he visto niños explotados, he visto tomar agua de tajamares llena de parásitos dónde hacen sus necesidades la poca hacienda que tienen, bañarse cada tanto, tomar agua de aljibes, haciendo sus necesidades en un excusado a pocos metros, de dónde he visto también parir. Como acto de subsistencia juntar agua de las lluvias cuando las hay (pasan meses sin llover). Dije en muchas anteriores que viajamos a ver nuestros maravillosos paisajes, digo… ¿si lo hiciéramos alguna vez para ayudar a alguien? Si la asistencia social de las provincias o de los municipios pudiera indicarles que a los hijos los manda Dios pero deben mantenerlos ellos, si se hicieran campañas para que tomen conciencia que tener más hijos de los que puedan alimentar, vestir y educar es condenarlos a la pobreza. Que sólo ellos son los arquitectos de sus destinos promisorios o miserables al que deben cambiar. La gente se solidariza pero por poco tiempo, es una actitud en toda persona de angustia e impotencia momentánea, a veces la solidaridad nace de querer sentirse bien con ellos mismos. Es una transferencia de culpa al revés, por muchas campañas que se hagan no perduran en el tiempo si no se solucionan los problemas de raíz todas estas contingencias, es posible que sigan teniendo más hijos, entonces será peor el remedio que la enfermedad. A esta edad no me interesa quedar bien con nadie, trato de ser lo menos hipócrita y lo más objetivo posible, este país está lleno de gente que puede mejor que nadie hacer algo por el prójimo, son los más escurridizos, los más codiciosos, los más miserables, veleidosos, careteadores profesionales. Conozco mucha gente de esa naturaleza con millones de dólares, incapaces de ofrecer un vaso de agua, sin duda la solidaridad se practica en los estamentos inferiores de la pirámide social. Critiquemos pero hagamos algo por el otro también, al comienzo de esta dije que me cuestionaba no haber hecho lo suficiente, pero algo hice y cuando pude lo hice anónimamente sin pensar siquiera en una referencia posterior, tal vez no todo lo que hubiera deseado. Lanata es un periodista al cual admiro, pero creo que no era necesario ir a los Ángeles a hacer esa nota, no aportó demasiado, las campañas hay que hacerlas aquí y los trapos sucios lavarlos fronteras adentro. Dice un verso del Martín Fierro que si entre hermanos nos peleamos nos devoran los de afuera. Esto es muy fácil de solucionar, como dije más arriba, control de natalidad y las debidas mallas de contención social en los últimos rincones del país y también en las villas que van proliferando alrededor de todas las grandes ciudades, sustentadas en muchos casos por la droga y el descontrol en la paternidad, que a nadie parece importarle. La Iglesia también tiene que tener un rol más protagónico.
Roberto Sánchez