Los hijos del modelo hacen punta en las decisiones de inversión
Los sectores que se recuperaron por las políticas de protección, como el de la línea blanca, respondieron con desembolsos.

Domingo 02 de Enero de 2011

El modelo de sustitución de importaciones, que incluye un tipo de cambio competitivo y medidas de administración del comercio exterior, preparó el terreno para que en el año que recién termina se pusieran en marcha inversiones en sectores sensibles de la industria que habían sido especialmente afectados por las políticas económicas de los años 90, como los del calzado y electrodomésticos, aunque también se cristalizaron desembolsos en las áreas de energía y biotecnología.

  El de la línea blanca es uno de los casos más emblemáticos de una actividad directamente vinculada al modelo de la posconvertibilidad. Después de la feroz desindustrialización de los 90, las industrias del sector comenzaron recuperar mercado merced a una estrategia de protección que incluyó un conjunto de políticas activas. La primera consecuencia fue un repunte de la producción nacional, acompañada por la recuperación del empleo. Pasada casi una década de ese nuevo modelo, las empresas orientaron sus inversiones a reemplazar la mayor parte de su la cartera de productos importados, un proceso en el cual se embarcaron muchas transnacionales que empezaron a consolidar su fabricación global desde la Argentina.

  Las industrias livianas de la región, que habían quedado cumpliendo un rol de ensambladoras o directamente importadoras, con plantillas de personal reducidas casi exclusivamente a tareas administrativas, hoy recuperaron no sólo su nivel de producción sino que son una fuente importante de empleo regional, al punto tal que varias de ellas tienen problemas para encontrar personal calificado. Por caso, el polo de refrigeración del Gran Rosario, en particular de heladeras, concentra actualmente en la zona más del 60% de la producción nacional, según estimaciones privadas.

  El caso más paradigmáticos es el de Gafa, del grupo chileno Sigdo Koppers, que completará con el arribo de cocinas el proceso de sustitución importaciones de su línea blanca de productos, por similares fabricados en Rosario, donde arma heladeras desde que adquirió la planta industrial en los años 90. La empresa anunció además las incorporación de las versiones “no frost” y lavarropas, para lo que montó nuevas líneas de producción. La apuesta es crecer cada vez más en las ventas a otros países latinoamericanos.

  Por su parte, la marca rosarina Liliana anunció recientemente y después de varias postergaciones la mudanza de su fábrica ubicada en el barrio rosarino de Alberdi a una nueva planta más amplia en Granadero Baigorria. La novedad llegó después de que el gobierno nacional le confirmara el bloqueo de las importaciones de procesadoras.

  En tanto, el fabricante de heladeras Briket avanza con un plan de inversiones aún más ambicioso destinado al mejoramiento y ampliación de los procesos productivos y de la calidad de sus productos. Su colega Bambi también está en proceso de implementar mejoras en los procesos productivos de su planta en Rosario.

  Otro sector que compite en forma desigual con países como China es el del calzado. Sin embargo, la marca Grimoldi en los últimos años viene avanzando en un proceso de sustitución de importaciones que tuvo su mayor hito en 2008, cuando anunció la inversión más significativa en la planta de Arroyo Seco, recientemente volvió a ser noticia la confirmación de que logró un crédito sindicato de 6,8 millones de dólares que desembolsará en capital de trabajo y cancelar financiación de corto plazo.

  En los noventa esta compañía familiar se había concentrado en el negocio de tiendas de venta de calzado. Representa en el país a las marcas internacionales Lady Bug, Hush Puppies, Kickers, Caterpillar, Merrell y CAT. Pero en este proceso de sustitución, la firma evalúa cerrar acuerdos con nuevas marcas del exterior que hoy no se venden en la Argentina para cubrir segmentos donde Grimoldi aún no participa, como el calzado adolescente y el deportivo.

  También la brasileña Randon fue de la partida. El grupo anunció en 2010 que invertirá en los próximos dos años 8 millones de dólares para ampliar la capacidad de producción de la fábrica de acoplados y semirremolques que tiene en la localidad de Alvear. El objetivo es incrementar el volumen de fabricación, llegar casi al 100% de integración local y convertir a la planta argentina en una plataforma de exportación a los países del Cono Sur, incluido Brasil.

Innovación e infraestructura. Las inversiones también se produjeron en otros sectores clave para el desarrollo de la economía: infraestructura vial y energética. El año concluyó con la inauguración de la autopista Rosario-Córdoba y el anunció de inversión de una planta de generación enérgetica gemela a la de Timbúes, también en esa localidad santafesina. También se confirmaron nuevos proyectos de producción de energía en otros puntos del país y el hallazgo de petróleo por primera vez desde la privatización de YPF.

  Por este camino avanzó el grupo local Albanesi, que a los nuevos negocios en otras provincias en materia energética le sumó días atrás un nuevo anuncio de inversión y toma del gerenciamiento de la usina de Sorrento en Rosario.

  Otros rubro que se destacó en 2010 —más por su impacto estratégico a futuro que por los fondos invertidos— fue la inauguración formal del Instituto de Agrobiotecnología de Rosario (Indear) en La Siberia, destinado inicialmente para el desarrollo de productos genéticos locales. A lo que se le agregó la última firma que dará comienzo a la creación de la fundación del Centro Binacional de Genómica Vegetal (Cebigeve).

Quinta a fondo. Con números récord de producción y ventas, las automotrices —General Motors en el caso de Santa Fe— y los autopartistas (entre ellos la firma local Fric Rot) también desembolsaron más recursos para profundizar la aceleración de sus procesos productivos y la ampliación de su capacidad instalada. Los fabricantes de maquinaría agrícola calladamente es otro de los sectores que avanza con inversiones en sus plantas fabriles.

  El 2010 fue también el año de la segunda ola de inversiones en plantas de biocombustibles en el complejo oleaginoso de la región.