Los ghettos privados
¿Usted quiere sentirse un nuevo rico, con la posibilidad de disgregar su familia en poco tiempo o separarse en pocos meses, si su matrimonio no está muy consolidado o desea aburrirse en un...

Viernes 27 de Septiembre de 2013

¿Usted quiere sentirse un nuevo rico, con la posibilidad de disgregar su familia en poco tiempo o separarse en pocos meses, si su matrimonio no está muy consolidado o desea aburrirse en un ghetto de gente como uno, como decía (tía Vicenta)? Trasplante entonces a su familia a un lugar paradisíaco de los que ofrecen los grandes y “serios desarrollistas” que han trasformado pantanos, cavas (extracciones incontroladas de tosca), en maravillosas y oportunas inversiones, para disfrutar de la naturaleza en toda sus expresiones, muchas palmeras,  para hacer de basurales lugares como el Caribe, como Miami o simplemente un barrio de los que se llama privado. Pero privado de la sociabilidad que se predica, privados de la interactuación de los viejos barrios abiertos, privados de la solidaridad que estos tenían, de la humildad, privados de la privacidad. Son incubadoras de clases dirigentes, para que se repita el mismo ciclo. Esto  merece que se estudie con un equipo multidisciplinario, para estimar cuándo será el fin de este demencial crecimiento incontrolado de barrios alejados de la realidad, que habría que reordenar en mérito de una sociedad más participativa, más homogeneizada. Son muchos los ricos de verdad que venden terrenos con costos de U$S 10.000 terminados, a precios astronómicos de U$S 150.000 o más, con la complicidad de los bancos para seguir generando hipotecas basura. Sin duda, son buenas fuentes de trabajo para una clase que cada vez está más pauperizada en detrimento de la comodidad de otros que terminarán en el mismo pozo. Esto sigue siendo más de lo mismo. Hay que apostar a la industria, al comercio y no a la expoliación de sectores que poco le importa el de abajo, del que la yuga, el que servilmente limpia la basura del prójimo. Es sólo una burbuja más del capitalismo. En el mundo han sobrado muestras, EE.UU, España, Argentina, en breve China, el “touch and go” del capitalismo salvaje. Los bancos sólo prestan a quienes tienen capacidad de repago garantizado. Si no se posee sueldos dolarizados mejor no solicitarlos.  “Sea el ser humano al servicio de la economía”, parece que es la premisa; o sea, exprimir al que menos tiene, decisión de cuatro gatos locos dueños de la economía, ayudados por el servilismo de los políticos de turno que nos canjean por el enriquecimiento de ellos y su descendencia. El Papa tiene razón, es la codicia descontrolada.

Roberto Sánchez