Los ganadores del Quini 6 desaparecen de Magdalena
El ganador del Quini 6 intenta retomar "una vida normal". Carlos Saravia y su esposa Stella Maris, ganadores de 24 millones de pesos en la jugada del Quini 6 del domingo 26 de julio último, dejaron su casa en la ciudad bonaerense de Magdalena para procurar "una vida normal", dijeron ayer personas cercanas a la familia.

Miércoles 05 de Agosto de 2009

El ganador del Quini 6 intenta retomar "una vida normal". Carlos Saravia y su esposa Stella Maris, ganadores de 24 millones de pesos en la jugada del Quini 6 del domingo 26 de julio último, dejaron su casa en la ciudad bonaerense de Magdalena para procurar "una vida normal", dijeron ayer personas cercanas a la familia.

Stella trabaja o trabajaba como directora de Acción Social, y Mario, como jefe de Personal de la municipalidad local, pero tras acertar los números 10-13-17-18-22 y 29, ganaron 24.458.045 pesos, y cobraron 18 millones, tras los descuentos que se realizan.

Fernando Carballo, intendente de Magdalena, señaló que "decidieron mudarse, no hablar más en los medios de comunicación, preservar a los chicos y buscar seguridad".

La pareja, ambos empleados municipales, recibió una licencia y realizaron un viaje al norte de Argentina para visitar a familiares de esa zona. Si bien el viernes último habían retomado sus tareas, solicitaron hacer uso de días de vacaciones, a pesar que sus dos hijas —de 12 y 19 años— debían regresar a sus estudios.

Habían afirmado que no se alejarían de sus trabajos y de la ciudad, pero la presión pudo más y se fueron de Magdalena.

Un vecino señaló que mientras el hombre realizó los trámites requeridos para cobrar la fortuna en la Lotería y procurar que alguien los guiara en el tema económico y legal para invertir el dinero, la casa era sólo visitada por parientes y amigos. El hombre también explicó: "A Mario lo están volviendo loco con las propuestas de negocios. Todo el mundo tiene una oferta para hacerle".

También dijeron que una enorme cantidad de personas buscaba hablar con ellos en el domicilio de la familia o en las dependencias municipales donde trabajaban. Compañeros de trabajo de la pareja resaltaron que "todos venían a pedirles medicamentos, dinero o una casa".

Por otra parte, el agenciero dijo que Saravia no volvió a jugar en ese local, y afirmó "Para qué van a jugar. No va a ganar de nuevo".

"Somos un matrimonio con dos hijas y una nieta. Y estamos a la espera de ver cómo sigue todo esto. Las aspiraciones son que las nenas tengan un buen porvenir, viajar", habían dicho.

Los Saravia estarían dentro del país dado que no tendrían pasaportes. Temían robos o ser secuestrados, sobre todo porque en la ciudad de Magdalena hay cuatro unidades penitenciarias. l