Jueves 07 de Junio de 2012
París. — El gobierno socialista francés asestó ayer un golpe a la emblemática reforma de las jubilaciones del ex presidente Nicolas Sarkozy, al anunciar un decreto que permitirá jubilarse a los 60 años a los asalariados que empezaron a trabajar muy jóvenes. La decisión del presidente François Hollande, que asumió en mayo, era esperada ya que formó parte de sus promesas de campaña, pero aún así desató críticas de la oposición conservadora. La Unión Europea ya había advertido que tal medida podría dañar aún más el ya sobrecargado sistema de bienestar social francés.
El cambio, que entrará en efecto el 1º de noviembre, revierte parcialmente la reforma de Sarkozy de 2010 que elevó la edad de jubilación de los 60 a los 62 años, y de los 65 a 67 para los que no hubieran alcanzado el período de aportes completo, que aumentó de 40 a 41 años. La posibilidad de jubilarse anticipadamente a los 60 afectó a 110.000 franceses que habían comenzado a trabajar a los 18 ó 19 años. Quienes llevan mucho tiempo desemplados podrán también beneficiarse del decreto, que contempla en un futuro anticipar la jubilación bajo determinadas circunstancias.
La ministra de Asuntos Sociales, Marisol Touraine, dijo después de una reunión de gabinete que la medida costará 1.100 millones de euros por año hasta 2017 y 3.000 millones de euros después, menos que los 5.000 millones de dólares estimados previamente. Las diferencias serían financiadas por un incremento en las contribuciones, dijo la ministra.
Desempleo en alza. Según el gobierno, la reforma también reducirá la fuerza laboral de Francia en momentos en que el desempleo está en su nivel más alto en este siglo. El número de franceses que buscan empleo subió en abril a 2,89 millones, el punto más alto desde septiembre de 1999.
La Comisión Europea advirtió la semana pasada que Francia podría estar en problemas para cumplir con sus objetivos fiscales si no realiza recortes de gastos y que el financiamiento del sistema de pensiones está en el centro de atención, pese a los ahorros generados por la reforma de Sarkozy.
La medida se anuncia a pocos días de la primera vuelta, el domingo, de las elecciones legislativas, en las que la izquierda espera conseguir una mayoría suficiente para gobernar y aplicar sus promesas de campaña.