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Los familiares de las víctimas de Salta 2141 ahora harán oír su reclamo en Tribunales

Exigen que las recusaciones a Beltramone, al que dijeron apoyar "totalmente", se resuelvan esta semana. Ayer hubo una marcha desde Oroño y Salta hasta Litoral Gas.

Lunes 07 de Octubre de 2013

Cada vez más, al dolor por las pérdidas de sus 21 seres queridos en la explosión de Salta 2141, los familiares de las víctimas suman indignación por lo que afirman no fue un accidente, sino un "asesinato". Y si bien piden que "no quede ni uno solo de todos los culpables sueltos", el principal blanco de la furia es la empresa Litoral Gas, a cuya sede ayer marcharon unas 700 personas al cumplirse dos meses de la tragedia. En el reclamo va todo junto: un duelo insoportable que apenas empieza a transitarse y que no tramitan todos por igual, un exacerbado discurso antipolítico porque adjudican la falta de controles a la corrupción, y un pedido desesperado para que la comunidad no olvide y los apoye en la única esperanza que les queda: la justicia. Para eso advirtieron que marcharán a Tribunales esta misma semana para exigir que se resuelvan las recusaciones planteadas contra el juez de la causa, Javier Beltramone, al que dieron su "apoyo total".

Los aniversarios tienen siempre la misma función, fijar en la memoria. Por eso, al cumplirse dos meses desde el fatídico 6 de agosto, familiares y allegados de las víctimas de la explosión de calle Salta volvieron a darse cita en ese tramo del bulevar Oroño donde vivieron la vigilia más cruel de sus vidas, hasta confirmar, una por una, las muertes de sus hijos, padres, hermanos, novios, esposos, amigos.

En el mismo lugar, un rato antes, quedó inaugurada una austera placa con la frase "Paseo Solidario. A Rosario, ciudad ejemplo de solidaridad, compromiso, amor y justicia. Fuerza Rosario". El monolito, pensado para rendir homenaje a los voluntarios que colaboraron con los rescatistas y dieron su contención incluso a damnificados y víctimas, fue iniciativa de la organización Rosario Solidaria (ver aparte).

Lentamente, tras ese pequeño acto, la cantante Cecilia Petrocelli entonó a capela "Honrar la vida", el tema de Eladia Blázquez que puso las primeras notas del clima emocional que se viviría después.

Poco a poco fueron llegando los grupos de familiares y amigos de las víctimas, que en su mayoría portaron pancartas con fotos y leyendas. En algunos casos, las frases funcionaron como recordatorios y hasta dedicatorias para sus seres queridas; en otros, fueron rotundos reclamos de justicia destinados a quienes deben administrarla.

"Con lamentarlo no alcanza", "Basta de asesinatos. Basta de sueños, ilusiones, familias y vidas destruidas", "sólo la Justicia nos traerá paz", fueron algunas de las consignas escritas que portaron las familias, varias incluso vestidas con remeras donde aparecían las caras y los nombres de sus muertos. Duro, incluso sólo hasta para mirarlo.

Antes de que arrancara la manifestación, se vieron unas pocas caras de funcionarios y políticos que tuvieron que bancarse lágrimas, algún que otro insulto o reproche, a veces incluso sin estarles específicamente destinados.

Allí estuvieron, por ejemplo, el ministro de Seguridad provincial, Raúl Lamberto; el secretario y subsecretario de Planeamiento municipal, Pablo Barese y Eduardo González; la concejala Daniela León; el candidato a diputado nacional Hermes Binner; la diputada Alicia Ciciliani y el aspirante a edil Edmundo Finkelstein.

Pasadas las 17, la marcha enfiló hacia el río y transitó toda Wheelwright hasta Mitre, nombrando una a una a las víctimas fatales y pidiendo a los rosarinos que poblaban los parques que se les unieran con aplausos y bocinas.

Fueron haciendo altos, expresaron bronca y dolor, a veces incluso con expresiones políticamente muy incorrectas referidas a las próximas elecciones y los candidatos.

Y, como era de esperar, al llegar a Mitre y San Lorenzo, frente a la sede de Litoral Gas, la furia fluyó sin diques: llovieron los insultos y los reclamos para que alguien diera la cara. Uno a uno los familiares tomaron el megáfono y expresaron todo el dolor y toda la indignación.

El escepticismo sólo mostró un límite: la promesa de que jamás olvidarán, jamás perdonarán, si —como están convencidos— la empresa concesionaria no controló la prestación del servicio como debía y el Estado tampoco lo exigió.

Y en esa línea le otorgaron crédito a Beltramone. "Le damos nuestro total apoyo", dijeron muchos ayer. Por eso exigieron que la Cámara Penal se expida "ya" sobre las recusaciones planteadas contra el juez por la firma y la administración del edificio siniestrado. Si no, el viernes marcharán a Tribunales.

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