Edición Impresa

Los estrenos de la pantalla grande bajo la lupa de Escenario

“El hombre con los puños de hierro”, con el pulso de Tarantino; "Sólo para dos", camino a la perdición; "Cacería macabra", escrito con sangre.

Domingo 15 de Septiembre de 2013

“El hombre con los puños de hierro”, con el pulso de Tarantino

Calificación: ****. Intérpretes: RZA, Russell Crowe, Lucy Liu. Rick Yune, Jamie Chung, Cung Le, Dave Bautista. Dirección: RZA. Género: Acción. Salas: Monumental, Showcase, Sunstar y Village.

Aunque este filme aparezca sólo presentado por Quentin Tarantino, “El hombre con los puños de hierro” tiene mucho de la estética del autor de “Tiempos violentos” y “Kill Bill”, e incluso algunos yeites tomados de su último trabajo “Django sin cadenas”. Ambientada en la China del siglo XIX esta es la historia de un grupo de guerreros que deben enfrentarse a una tradicional familia de asesinos enquistados en el poder. La historia está relatada desde un humilde herrero de pueblo, cuyo objetivo es juntar dinero para huir con su enamorada, quien es una de las prostitutas mimadas de un prestigioso burdel. La trama no tiene un vuelo superlativo, pero lo atractivo sucede a partir de las escenas de acción, que se mueven entre lo bizarro y lo fantástico. Pero todo está sustentado en un tratamiento de la imagen cuidadadosamente implementado desde el género gore. De modo que la sangre chorrea por litros, y hay muchos momentos en que las carcajadas ganan la sala. Con guiños hacia el western y una música precisa comandada por el director y compositor RZA, el guión también tiene algunos puntos altos en los diálogos irónicos, en los que seguramente talló el aporte de Eli Roth (“Hostel”). Entretenida y dinámica, “El hombre con los puños de hierro” es un plato apetecible para los fans de Tarantino. Queda la duda de cómo será un filme de RZA, cuando le toque crear un estilo propio.

Por Pedro Squillaci / La Capital

"Sólo para dos", camino a la perdición

Calificación: ***. Intérpretes: Nicolás Cabré, Martina Gusman, María Nella Sinisterra y Santi Millán. Dirección: Roberto Santiago. Género: comedia. Salas: Monumental, Showcase, Sunstar y Village.

El paraíso no alcanza. Es más: el paraíso puede ser la perdición para quienes atraviesan algo así como la comezón del décimo año y que, casualmente, dirigen un all inclusive para parejas. Los vértices de esta comedia son Mitch (Nicolás Cabré), un recién separado solo en aquel hotel, y Valentina Martina Gusmán, que se tomó con este trabajo unas refrescantes vacaciones del drama- y Gonzalo (Santi Millán), como los anfitriones, además de otros personajes que conforman la trama de este nuevo intento del cine argentino por explorar un género difícil como la comedia. Mezcla de picaresca, vodevil playero y comedia de enredos, “Sólo para dos” transcurre sobre los rieles de esas tradiciones cinematográficas que fueron furor en los 70. También intenta ilustrar lo difícil que puede resultar eludir las tentaciones cuando las oportunidades parecen estar siempre a mano en ese entorno idealizado de playas caribeñas, ambiente relajado y cuerpos expuestos. Con la conocida fórmula, además de la referencia cercana de “Sólo para parejas”, “Sólo para dos” es una comedia ligera, sin pretensiones, que puede entretener a quienes creen que todo puede suceder en el entorno idealizado, de playas cálidas, días soleados, mar tibio y arenas blancas. Aún la infidelidad.

Por Rodolfo Bella / La Capital

"Cacería macabra", escrito con sangre

Calificación: ***.Intérpretes: Sharni Vinson, Joe Swanberg, AJ Bowen, Amy Seimetz, Rob Moran y Barbara Crampton. Dirección: Adam Wingard. Género: Terror. Salas: Monumental, Showcase, Sunstar y Village.

En los últimos años, el cine norteamericano de modestos presupuestos viene produciendo películas de terror como chorizos, con buenos resultados en la taquilla pero dudosos resultados artísticos. “Cacería macabra” es otro inconfundible producto de esa factoría, pero hay varios elementos que la salvan de caer en la misma bolsa de gatos. La película del director Adam Wyngard y el guionista Simon Barrett (prolíficos compinches en el género de terror) se desmarca desde su espíritu gore, su humor negro y su capacidad de generar sorpresa con una receta muy conocida. El punto de partida no es nada original: la acción transcurre en una mansión alejada, donde un matrimonio de clase alta reúne a sus cuatro hijos con sus respectivas parejas para festejar sus 35 años de casados. Si bien en apariencia se trata de una familia muy normal, hay tensiones y viejos resentimientos entre los hermanos que terminan explotando a la hora de la cena. Y justo ahí, en medio de una gran discusión, se desata una masacre: extraños hombres armados con ballestas y hachas empiezan a atacar la casa y no dejan títere con cabeza. Wyngard y Barrett manejan bien el suspenso, la violencia y los excesos, dosificándolos progresivamente. Además acá no hay elementos sobrenaturales, ni móviles caprichosos ni cabos sueltos. El enemigo en este caso es bien concreto, aunque el guión apura demasiado el trámite y no se detiene en perfiles psicológicos ni nada por el estilo. La aparición de una heroína inesperada, interpretada convincentemente por la actriz australiana Sharni Vinson, es otro acierto de la película. Para el final, sólo cabe hacer una advertencia: el público impresionable, mejor que se abstenga.

Por Carolina Taffoni / La Capital
 

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario