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Los “esclavos” cubanos ponen nerviosos a los médicos brasileños

Llegaron para trabajar en áreas sin cobertura sanitaria. No tardaron en surgir celos profesionales, objecciones ideológicas y también racismo

Domingo 01 de Septiembre de 2013

¿”Esclavos” o profesionales abnegados? La llegada de unos 4.000 médicos cubanos para trabajar en ciudades pobres y aisladas de Brasil generó una agria polémica en el país sudamericano, salpicada por insultos, celos profesionales y amenazas de recursos a la Justicia. Según la presidenta Dilma Rousseff, los cubanos, que empezaron a llegar a Brasil en agosto, tienen la misión de atender a los habitantes de 701 municipios brasileños donde no vive ningún médico.

   Se trata de una medida de “sesgo humanitario”, dijo el ex canciller Antonio Patriota para responder a las críticas. Estas no tardaron en surgir como un cóctel de celos profesionales y las objeciones ideológicas habituales contra el castrismo, entremezcladas a menudo con prejuicios abiertos. La principal resistencia a la “importación” de cubanos apunta sobre todo al hecho que el pago irá a parar a las arcas del Estado cubano y no al bolsillo de los galenos, que no verán previsiblemente grandes mejoras en su magros ingresos profesionales.

   Los precarios servicios públicos de salud estuvieron entre los principales blancos de las masivas protestas que sacudieron Brasil en junio. El gobierno lanzó el programa “Más Médicos” para atraer a profesionales extranjeros y brasileños para trabajar en las ciudades donde el problema es más grave. Pese a la oferta de salarios de entre 10.000 y 25.000 reales (entre 4.200 y 10.600 dólares) por mes ofrecido por las autoridades, en la primera fase de inscripciones sólo fue ocupado poco más del 10% de los cupos ofrecidos. Según asociaciones médicas brasileñas, el escaso interés se debe a que en estos municipios los médicos no disponen de infraestructura adecuada. El gobierno concretó después la contratación de los cubanos, un plan que fraguaba ya desde antes. Y con ello surgió la polémica. La indignación de los médicos brasileños alcanzó su punto culminante con hostilidades abiertas contra los cubanos, tras la llegada de los 4.000 profesionales de la isla.

   El caso más grave ocurrió el lunes pasado en la capital del nororiental estado de Ceará, Fortaleza, donde los cubanos fueron recibidos con abucheos y consignas de “esclavos” por sus colegas brasileños. “Es un inmenso prejuicio el que se manifiesta contra los médicos cubanos”, dijo Rousseff, mientras que el ministro de Salud, Alexandre Padilha, habló incluso de un carácter “xenófobo” en las protestas. Al menos algunas de las manifestaciones hostiles son claramente motivadas por racismo, como quedó evidente en el comentario de una periodista brasileña, al afirmar que una médica cubana que llegó a Brasil “se parece a una criada doméstica”, en una alusión al color negro de su piel. Según el presidente del Sindicato de Médicos de Ceará, José María Pontes, los abucheos “no estaban dirigidos” a los cubanos, sino al gobierno brasileño, de donde se originó “la idea absurda de traer a estos galenos, incluso con trabajo esclavo”. Agregó que las asociaciones médicas recurrirán al Supremo Tribunal Federal para demandar que el programa “Más Médicos” sea considerado inconstituciona.

   Los cubanos reaccionaron por ahora con tranquilidad. El médico Juan Delgado, presente en el incidente de Fortaleza, respondió con elegancia a los insultos. Los médicos de Cuba son “esclavos de la salud de los pacientes enfermos”, se defendió. “Ellos (los médicos brasileños) deberían hacer lo mismo que nosotros, ir a los lugares más pobres para prestar asistencia”. Cuba presta servicios médicos en varios países, en la mayoría de casos con misiones humanitarias. Unos 600 galenos trabajan en Haití, donde la brigada cubana llega a las regiones más desoladas y brinda servicios gratuitos a la población. El gobierno de Raúl Castro intenta además convertir los servicios médicos en una fuente de ingresos para la maltrecha economía de la isla. Unos 35.000 médicos cubanos trabajan en misiones en Venezuela, como parte de las contraprestaciones de La Habana por los 100.000 barriles de crudo diarios que adquiere de Caracas en condiciones preferentes.

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