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Los empleados de inteligencia de EEUU también espiaron a sus parejas

¿Paranoia o celos? Una auditoría interna de la NSA detectó al menos doce casos en los que se cometieron abusos con fines personales de los programas de vigilancia.

Sábado 28 de Septiembre de 2013

Empleados de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos, en el centro de la polémica provocada por las revelaciones de Edward Snowden sobre comunicaciones interceptadas, abusaron de los programas secretos de vigilancia en la década pasada, con frecuencia para espiar a sus parejas, según las conclusiones del regulador interno del organismo. En una carta al principal legislador republicano en la Comisión Jurídica del Senado, Charles Grassley, el inspector general de la NSA, George Ellard, citó 12 ejemplos de "mal uso intencional" de los programas de la agencia desde el 1º de enero de 2003. Otros tres casos aún están siendo investigados. Muchos de los hechos fueron descubiertos únicamente gracias a pruebas de detectores de mentiras o porque fueron los propios empleados los que confesaron.

Luego de que el ex contratista de la NSA Edward Snowden divulgara información de que el gobierno estadounidense recogía muchos más datos de internet y telefónicos de los usuarios de lo que previamente se sabía, las operaciones de la agencia han sido sumamente examinadas.

Este nuevo episodio de revelaciones sobre la intrusión en la privacidad de los estadounidenses, operado por la NSA, ha sido apodado "LoveInt" por algunos medios de comunicación, en referencia a "Love Intelligence" o "inteligencia amorosa". La ley prohíbe a la NSA vigilar las comunicaciones de los estadounidenses o de los extranjeros radicados legalmente en el país, excepto en el caso de legítima sospecha de vínculos con actividades terroristas. La normativa prohíbe también la vigilancia de comunicaciones con fines personales.

Esto no impidió que en 2004 una funcionaria de la NSA enviada al extranjero "vigilara el celular a su marido porque sospechaba que tenía una aventura", señala la auditoría general de la agencia, según la cual la empleada luego renunció. En otro caso, una funcionaria extranjera del gobierno estadounidense contó que sospechaba que su novio, quien trabajaba para la NSA, vigilaba sus llamadas telefónicas. La investigación mostró que el novio en cuestión había escuchado, entre 1998 y 2003, las conversaciones en nueve teléfonos diferentes de distintas mujeres. También él dimitió. Otro empleado monitoreó las comunicaciones de tres mujeres entre 2001 y 2003. En otro caso en 2003, un funcionario vigiló las comunicaciones telefónicas de su novia extranjera para determinar si estaba "involucrada con funcionarios de gobiernos extranjeros u otras actividades que podrían causarle problemas a él", explicó a los investigadores de la NSA.

Un miembro de la NSA llegó incluso a realizar investigaciones, en su primer día trabajo, sobre seis correos electrónicos de una ex novia. Sin embargo, como se trataba de una estadounidense, hubo un control de rutina y la acción se descubrió apenas cuatro días después. Rápidamente atrapado, el empleado en cuestión dijo que deseaba entrenarse. También en otros dos casos fueron espiadas las novias. Un empleado intentó incluso "pinchar" su propio teléfono por curiosidad.

En algunos casos hubo sanciones. A un hombre que espiaba a su mujer le redujeron su sueldo a la mitad durante dos meses y perdió el acceso al sistema. También se le prohibió acceder a otro que escuchaba conversaciones extranjeras para, según dijo, aprender el idioma.

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