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Los días suceden iguales y aburridos en un campo de refugiados en Italia

Jueves 23 de Abril de 2015

Dieciséis sobrevivientes del domingo en el Mediterráneo fueron trasladados a un centro de acogida para solicitantes de asilo en Sicilia, en el que los días se suceden iguales y monótonos a la espera de un visado para una nueva vida. Parece un barrio residencial suburbano, con sus casas alineadas a lo largo de calles idénticas, pero se encuentra entre campos de naranjos, rodeado de alambradas y soldados.

El centro de acogida para solicitantes de asilo (Cara por su acrónimo italiano) de Mineo, en el este de Sicilia, acoge a unos 3.200 inmigrantes. Según su director, Sebastiano Maccarrone, se quedan en promedio 13 meses, hasta que se decida sobre su situación: estatus de refugiado, permiso de estancia humanitaria o procedimiento de expulsión. La diversidad es extrema: 35 nacionalidades, principalmente de Africa, pero también de Bangladesh o Afganistán, que cohabitan gracias al esfuerzo de mediadores culturales y a un sistema de representantes electos por cada comunidad. Todos tienen en común su llegada en embarcaciones precarias y sobrecargadas.

En el interior del campamento, la inactividad hace mella entre los residentes, en su mayoría jóvenes que ya agotaron los terrenos deportivos, los paseos a pie o en bicicleta por el campo de los alrededores y las clases de italiano. "Se supone que iba a ser un centro de emergencia y se ha convertido en la normalidad", lamenta Maccarrone.

Entre los Cara, los centros de organizaciones religiosas y los hoteles o residencias convertidos en instalaciones de acogida, Italia alberga a más de 80.000 personas en espera de una decisión oficial.

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