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Los desafíos de la centroizquierda

El no peronismo tiene ante sus ojos un escenario casi ideal para intentar regresar al gobierno tras la profunda defección que sufrió la Alianza en su breve paso por el poder al final de la década del 90

Domingo 20 de Abril de 2014

El no peronismo tiene ante sus ojos un escenario casi ideal para intentar regresar al gobierno tras la profunda defección que sufrió la Alianza en su breve paso por el poder al final de la década del 90, cuyo desenlace parecía sacar de cuadro a radicales, socialistas y otras expresiones del progresismo por varías décadas.

La dispersión que hoy asoma en el peronismo con la aparición de Sergio Massa por afuera de la estructura del PJ —hoy un apéndice del Frente para la Victoria— y el paso del tiempo en estos diez años en lo más alto de la administración obligan al embrionario Frente Amplio Unen (FAU) y a Unión PRO a extremar su inteligencia para no dejar pasar lo que se presenta como una oportunidad histórica.

Las siete fuerzas nacionales que integran la nueva alianza electoral no peronista darán el martes el primer paso de su plan de cara a las presidenciales de 2015. En el teatro Broadway, en la mítica avenida Corrientes porteña, protocolizarán un compromiso sobre media docena de pilares programáticos, tras lo cual Hermes Binner, Julio Cobos, Ernesto Sanz, Elisa Carrió y, tal vez, Pino Solanas se lanzarán a la arena buscando votos para engrosar la interna.

El campus progresista llega a esta nueva entente adrenalinizado por algunas encuestas que le permiten vislumbrar el horizonte con algún grado de optimismo. Un sondeo de Julio Aurelio (Aresco) sostiene que si las Paso fueran hoy, un 21,6 por ciento de la población elegiría participar de la interna del Frente Amplio. El muestreo, encargado por el FAU, pone sin embargo por arriba al Frente para la Victoria (kirchnerismo) y al Frente Renovador (Sergio Massa), aunque por un margen pequeño. Un dato de contexto es que Massa sigue estando alto en la consideración pese a que no competirá en las Paso con ningún rival de fuste.

¿Cómo se explica la diferencia de porcentajes e intención de voto entre los números publicados por la empresa Poliarquía (9 por ciento para Binner, 8 por ciento Cobos, y 6 por ciento Carrió) y el 21,6 por ciento de la consultora Aresco? "El sondeo de Julio Aurelio mide por frente, por partido y por nombres. Y ese es un detalle importante no sólo para la coalición sino también para nosotros, los radicales", comentó en las últimas horas el presidente de la UCR, Ernesto Sanz.

Pero el que se restrega las manos por estas horas es Binner, quien tiene ante sí un panorama deseado: el radicalismo desdoblaría sus votos entre Cobos y Sanz y le permitiría al líder socialista ir por la cooptación del voto no radical, compitiendo en esa franja con Elisa Carrió, quien en las últimas semanas ha tenido un papel decisivo para evitar confrontaciones que impidan la salida a escena del Frente Amplio Unen. Incluso, Carrió ha mejorado su relación con el presidente de la UCR, al punto de que invitó a Sanz para que presente su libro, el viernes próximo, en Mar del Plata.

Renovación y cambio. El senador mendocino relativiza que haya dos radicales compitiendo en las Paso, sostiene que al final del camino la balanza se inclinará por "el más radical de todos" y, en esa lógica, armó un equipo de rebranding (renovación de la marca) con el propósito de cambiarle la cara al partido, adoptando algunas orientaciones de marketing que hasta aquí sólo eran propiedad del PRO.

Hoy por hoy, Sanz es el que arranca por detrás de Binner, Cobos y Carrió, atento a un nivel de conocimiento muy bajo, situación que levantó los rumores sobre una futura fórmula compartida con el ex gobernador santafesino, algo que el radical negó ayer en una entrevista con LaCapital.

El secreto del éxito de la interna del panradicalismo es la variedad de postulantes y, en ese marco, no hay que descartar futuros reordenamientos en ese microcosmos ni tampoco nuevos flirteos con el macrismo. "No hay que cerrar ningún camino, pero no podemos estar tendiendo puentes antes de presentar el Frente Amplio Unen. Nos estaríamos bajando el precio antes de empezar", sostuvo a este diario una fuente, quien se quejó de que el PRO "opera para colar al macrismo" o para airear los rumores sobre un acuerdo entre Carrió y el jefe de Gobierno porteño.

Es en este punto donde adquiere importancia el proyecto presentado por los diputados Pablo Tonelli y Patricia Bullrich en la Cámara de Diputados para modificar la ley de primarias, buscando que no se elija una fórmula presidencial sino un candidato que luego pueda designar a su vice entre sus competidores o bien a un afiliado extrapartidario.

"Esto también le conviene al kirchnerismo y, de hecho, el propio jefe del bloque K, Miguel Pichetto, está de acuerdo, pero la que tiene la palabra final es Cristina. Lo admitió el propio Pichetto", confió a LaCapital un senador nacional.

Al margen de artilugios legales y cambios en la norma electoral, el desafío de la centroizquierda es penetrar electoralmente más allá de sus campamentos de pertenencia y sus oasis culturales. Un caso paradigmático es el de la provincia de Buenos Aires, donde en las últimas elecciones el voto peronista se llevó entre el 70 y el 80 por ciento de las voluntades, pese a la extraordinaria dispersión.

Como se ha escrito en esta columna, el contenido del voto en el principal distrito del país muestra que, pese a los vaivenes ideológicos y las mutaciones del peronismo, la fidelización del sufragio es el principal obstáculo para que penetre un vector diferente. Nada indica que esa situación cambie en lo inmediato, atento a que las performances electorales de los históricamente candidatos (Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín) no han sido satisfactorias. Es más, las dos grandes derrotas del kirchnerismo en provincia de Buenos Aires han sido a manos de dos peronistas no alineados con el oficialismo: Francisco de Narváez y Massa.

La presentación en sociedad del panradicalismo también alejará del horizonte santafesino los corrillos sobre los postulantes socialistas para la sucesión de Antonio Bonfatti. Los dichos del concejal Miguel Cappiello blandiendo su voluntad para que Binner vuelva a ser gobernador "si no es del todo conocido nacionalmente" fueron los primeros en hacerse públicos con nombre y apellido, pero lejos estuvieron hasta aquí de ser los únicos. Es más, hay quienes adentro del socialismo auguran una interna profusa si es que el diputado nacional del PS —como todo lo indica— va en busca de un destino presidencial.

Al margen de reacomodamientos, especulaciones y bocetos, la centroizquierda sale pasado mañana a la cancha con la ilusión de que el péndulo acelere la acción gravitatoria hacia su destino. Ese destino que, de acuerdo a la nueva agenda, dibuja ser más de centro que de izquierda.

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