Martes 02 de Febrero de 2010
Con estupor no exento de indignación leo el titular principal y la nota de ese diario del domingo 31/01/10. El ministro chancho -tal la pronunciación de su apellido en la "lingua d'il Dante"- parece haberse quedado en los noventa, ignorando la globalización. Como ejemplo de que las verdades a medias son siempre falacias, ningún caso como el presente. Ignora el funcionario que en cualquier empresa que se tilde de seria, los gerentes no sólo se preocupan de establecer el mejor precio del mercado para sus productos o servicios a vender, sino, y fundamentalmente, de controlar los costos que conlleva su producción. Tal vez si el ministro pusiera su ojo —no muy avizor por cierto— sobre el directorio y los gerentes de EPE "descubriría" que se trata de una empresa que pese a sus miles de empleados subcontrata a terceros una buena porción de sus responsabilidades creando ineficiencias que van a parar indefectiblemente a sus costos. Si a eso le agregamos los "incentivos" de fin de año que cada uno de esos empleados cobra —por cierto que sin importar el cumplimiento de objetivos— y que suman entre dos y tres sueldos adicionales, el funcionario tal vez agregaría a su acervo cultural que una empresa sana, competitiva y eficiente no sólo debe mirar sus tarifas para maximizar ingresos, sino también costos para minimizarlos, aumentando así su beneficio comercial. Es coherente el señor Ciancio con la ideología de su jefe político: "socializar las pérdidas". El costo que no pagan los empleados de EPE (un par de miles) lo pagamos todos los usuarios (tres millones) de un servicio monopólico y a todas luces –valga el oxímoron teniendo en cuenta los cortes– deficiente.
Ariel Igea,
DNI 8.366.296