Sábado 02 de Octubre de 2010
La criminalidad juvenil se encuentra en alza. Muchos son los factores que contribuyen a ese peligroso crecimiento que ha incrementado los costos carcelarios en un nivel difícil de ser sostenido por el Estado que debería y no puede proporcionar establecimientos de detención dignos e higiénicos para todos los reclusos. El sistema ha creado una puerta giratoria de presos y ex presos que salen y vuelven a entrar por haber sido empujados de nuevo al delito por la droga y otros flagelos. Urge reducir la población carcelaria; para ello habría que considerar el encarcelamiento como última instancia, volcando los escasos recursos del país a la prevención de la drogadicción, combatir la pobreza y procurar fuentes de trabajo, educación y vivienda para los sectores excluidos y ex presos. En lugar de la reclusión en cárceles de personas no violentas, se debería proceder por ejemplo a la detención domiciliaria controlada. Se contribuiría de este modo a reducir los gastos del Estado permitiendo así que más recursos sean reasignados a las urgentes acciones de prevención y ayuda que he mencionado en forma precedente.
Jorge Augusto Cardoso
jcardoso@fibertel.com.ar