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Los controles municipales no logran evitar los lavaderos clandestinos

Detectaron 12 sin habilitación en Pellegrini entre Avellaneda y Matienzo. Cobran la mitad que los comercios legales y usan el agua de manera irregular.

Domingo 28 de Octubre de 2012

Cobran casi la mitad que muchos comercios habilitados, están conectados en forma clandestina a la red de agua potable y a la luz, pero permanecen pese a los controles municipales. Los lavaderos truchos son una opción atractiva para taxistas, remiseros y autos que buscan buen precio, aunque un dolor de cabeza difícil de resolver para el Palacio de los Leones. Mientras la Dirección de Inspección labró 40 multas en un año y reclama su formalización, la Secretaría de Planeamiento ve "muy difícil" la regularización dominial de los terrenos públicos y privados que ocupan ilegalmente. Una radiografía por dentro de un negocio donde convive la competencia desleal con el acceso a un empleo para muchos adolescentes.

El tramo de avenida Pellegrini desde bulevar Avellaneda hasta Matienzo es el sector más emblemático de los lavaderos no habilitados. Desde el año pasado a octubre, los inspectores municipales hicieron 40 actas de inspección y constataron que de los 23 comercios, 12 no tenían habilitación. Así, se les ordenó el cese de las actividades comerciales y se los intimó a gestionar el correspondiente permiso. En tanto, otros cinco fueron clausurados.

La actividad sobrevive a fuerza de la necesidad en un sector cuya trama urbana resulta compleja. Entre Avellaneda y Matienzo conviven comercios de autopartes, negocios de venta chapas, galpones y fábricas con casas que, en algunos casos funcionan como lavaderos.

La hilera de comercios ofrece limpieza y aspirado entre los 20, 25, 30, 35 y hasta los 60 pesos por coche. Eso depende si se trata de un servicio público, como taxis y remises, o autos particulares y camionetas 4x4.

"Lo traigo acá, a uno que me cobra 20 pesos; lo lavan adentro y afuera", comentó un taxista a La Capital para agregar: "Pensá que los coches con dos choferes se lavan casi todos los días, y más de la mitad de la flota de dos a tres veces por semana".

La oferta resulta mucho más económica en relación a los negocios habilitados del centro y macrocentro, donde el lavado por coche cuesta unos 50 o 60 pesos, en promedio. La tarifa es similar a las de las cocheras y garajes donde se ofrece el "lavado artesanal".

La rentabilidad que generan los lavaderos clandestinos es significativa, pero no de gran escala, ya que hay que descontar los días de lluvia. En su mayoría, los dueños integran familias que "contratan" a chicos de los asentamientos de los alrededores por un porcentaje o fijo. La rotación de gente es alta. Algo similiar ocurre con quienes se presentan como los "encargados", que se modifican de inspección en inspección.

La recaudación no descuenta impuestos, servicios ni se tributa el derecho de registro e inspección (Drei). Si bien algunos lavaderos funcionan las 24 horas, en su mayoría lo hacen en horario comercial. Pueden limpiar hasta dos autos a la vez, y a razón de dos unidades por hora. En la mayoría de los casos, la clientela es fija.

Haciendo cálculos, la ganancia que deja el negocio cada jornada no es despreciable: en muchos garajes se trabaja con 25 autos diarios y ni hablar si el comercio irregular también atiende de noche.

Preocupación. Ante esta situación "histórica" de los lavaderos truchos, ahora es la propia Intendencia la que admite sus limitaciones. Desde Inspección de la Municipalidad, su director, Gregorio Ramírez, puso el tema en debate. "Es una preocupación para nosotros, porque hemos tratado de buscar la formalidad y al controlarlos periódicamente detectamos conexiones clandestinas a la red de agua potable. Además, se asientan tanto en terrenos fiscales como en lotes privados usurpados. Existe una irregularidad institucionalizada y por más que hagamos más actas siguen funcionando", se explayó el funcionario.

El secretario del Planeamiento, Pablo Barese, brindó su mirada al respecto: "Lo que se da en Pellegrini ocurre en terrenos privados y fiscales intrusados, mayormente en el retiro de la vereda de la avenida. El tema desde lo dominial es bastante complejo y hallar la formalidad parece imposible", consideró Barese para acotar: "Más que intentar regularizar la actividad o su habilitación, que difícilmente puedan tenerla, es más lógico producir control en el uso racional del agua, la forma en que se hacen los desagües y el impacto en el entorno y el pavimento".

Más aún, consideró que "la regularización tiene una difícil solución en la totalidad de los casos".

Sin embargo, para Ramírez "la informalidad no puede ser eterna" y reclamó "hacer el esfuerzo desde el propio Estado para promover que estos comercios funcionen dentro de la ley. Cuando existe un problema social hay que pensar de manera imaginativa en todas la áreas y hacer el esfuerzo para hallar el modo con instrumentos legales acompañar la regularizacion".

Hay más en otras zonas de la ciudad

El corredor de Pellegrini es el más visible y frecuentado, pero no el único. En Uriburu y Ayacucho al este se acomodan unos 15 locales, varios instalados en la calle. Las mangueras de alta presión provienen de las viviendas linderas.
  Los frecuentan autos comunes y otros de alta gama y cobran unos 30 pesos por lavado. Funcionan de 9 a 19 y muchas veces hay lista de espera.
  Hay jefas de familia a cargo y otros mujeres que se dedican a la actividad. Se llegan a lavar más de 20 coches diarios por negocio. Una postal similar que se repite en la zona de Francia y Deán Funes. Y también en Vera Mujica y Amenábar. Parecen ser una fuente de recursos para muchos sectores sumergidos en la marginación social.

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