Viernes 11 de Diciembre de 2015
A los hombres que participan en las misiones militares más peligrosas de Estados Unidos les importa poco lo políticamente correcto o la igualdad de género. Y tienen un mensaje para sus líderes políticos. Cuando están combatiendo en las sombras o sangrando en el campo de batalla, las mujeres no tienen cabida entres sus camaradas. Con respuestas bruscas, y en ocasiones cargadas de lenguaje soez, a una encuesta voluntaria realizada por Rand Corp, más de 7.600 soldados de operaciones especiales de EEUU se manifestaron casi en el mismo sentido: permitir que mujeres presten servicio con las unidades Seals de la Marina, Delta, del Ejército y otras, podría dañar su efectividad y disminuir estándares, y alejar a los hombres de esos puestos.
Una abrumadora mayoría entre quienes aceptaron responder la encuesta de Rand dijeron que creen que las mujeres no tienen la fortaleza física y mental para realizar las agotadoras tareas del combate. Algunas de las conclusiones más amplias de la encuesta, realizada de mayo a julio de 2014, fueron reveladas a inicios de este año, pero los resultados minuciosos y los comentarios escritos de los encuestados no habían sido publicados.
Excluidas. El Pentágono reveló la encuesta cuando el secretario de Defensa, Ash Carter, anunció la semana pasada que abría todos los puestos de combate a las mujeres. Esa decisión estuvo basada en recomendaciones de los secretarios de servicio militar y los líderes del Ejército, Marina, Fuerza Aérea y Comando de Operaciones Especiales. Sólo el Cuerpo de Infantería de Marina pidió excluir a mujeres de ciertos puestos en infantería y de la línea de fuego, pero Carter rechazó esa petición.
La mitad de los hombres que recibieron el cuestionario de 46 preguntas lo respondieron. Rand no identificó a ninguno de ellos. Aproximadamente 85% de los encuestados dijeron que se oponían a permitir mujeres en operaciones especiales, y 70% se opusieron a tener mujeres en sus unidades. Más de 80% dijeron que las mujeres no son suficientemente fuertes y que no pueden manejar las exigencias de las misiones; y 64% respondieron que no son suficientemente fuertes en el aspecto mental.
Desde hace largo tiempo las mujeres se han quejado por las restricciones para combatir, y han presionado al Pentágono a fin de que actúe para cambiar la realidad. En las fuerzas militares, prestar servicio en puestos de combate, como la infantería, sigue siendo crucial para avanzar en la carrera. Por esto, desde hace largo tiempo las mujeres sostienen que al no reconocerse su servicio, las fuerzas militares las han limitado injustamente. Carter les abrió las puertas; los comandos, en cambio, las quieren lejos.