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Los civiles que no quieren ser rusos comienzan a abandonar Crimea

Expertos calculan que los desplazados podrían ser más de 50.000. Ucranianos reciben amenazas de grupos armados para que se vayan de la región del mar Negro anexionada por Moscú.  

Domingo 23 de Marzo de 2014

Crimea está en pleno delirio ruso, pero no todos los habitantes de la península están contentos con el ingreso en la Federación Rusa que ha sido criticado a nivel internacional. Y realmente es cada vez mayor el miedo de aquellos que no quieren ser rusos. Los activistas se lamentan de la presión masiva. Igor Kiryushchenko ha suministrado alimentos a los cuarteles ucranianos ocupados. Pero matones prorrusos entraron en su vivienda y lo amenazaron: "Andate de Crimea o te matamos", según Kiryushchenko.

La periodista crítica Tatiana Richtun también informó de amenazas similares. Unos agresores la golpearon y le quitaron la cámara. También otros reporteros señalaron que han sufrido agresiones o humillaciones. Ibrahim Umerov fue llevado con varios huesos rotos a un hospital. Unos hombres enmascarados le dieron una paliza cuando filmaba cómo un grupo se hacía con el control de un negocio. "El verdadero terror es cuando la gente es secuestrada, cuando hombres armados pasan a controlar las calles, cuando a los periodistas se les pega", dijo el reportero Serguei Mokrushin. Todo aquel que lleve colores ucranianos está considerado por muchos en Crimea como un ultranacionalista o "fascista" del oeste de Ucrania. A plena luz del día, fuerzas prorrusas acosan en el centro de la capital de Crimea, Simferopol, a una joven que se envolvió con una bandera ucraniana. Una milicia civil con brazaletes rojos se ha instalado en lugares céntricos y también hay tipos agresivos que parecen cosacos. Una de las primeras medidas tomadas fue desmontar letreros en ucraniano.

Intimidación. Aun cuando el presidente ruso, Vladimir Putin, haya subrayado que todos los ciudadanos de Crimea tienen los mismos derechos, son cada vez más los crimeos que abandonan su hogar. "Recibí amenazas directas de que iban a ajustar cuentas con los que hablasen ucraniano", señala Yevgueni Klimenko, que se trasladó a Dnyepropetrovsk con su hija de cinco años. En un hotel del lugar se encuentran una decena de personas en su misma situación. La factura del hotel la pagan comerciantes locales y voluntarios les llevan comida. Ahora, el jefe del Consejo de Seguridad Andrei Paruby en Kiev exige a la cúpula de Kiev elaborar un plan de emergencia para sacar a todos los ucranianos que lo deseen de Crimea para llevarlos a un lugar seguro. Hasta la fecha, según cifras oficiales, se han trasladado a Ucrania occidental 1.200 personas. Los expertos sin embargo calculan que los desplazados podrían llegar a 50.000, aunque los analistas apuntan que ambas partes están enzarzadas en una dura guerra de propaganda en la que suministran informaciones nuevas cada hora. Cerca de la península ya se están levantando centros de acogida.

También el joven empresario Dmitri se trasladó a Kiev. Por ahora pretende quedarse un par de semanas. "Observaremos desde aquí la situación, pero no tengo grandes esperanzas de que la misma vaya a cambiar mucho", dijo el hombre de 33 años. Teme más bien, como muchos ucranianos, que impere la anarquía y la expropiaciones forzosas. Se recuerda continuamente que el jefe de gobierno de Crimea, leal a Moscú, Serguei Aksyonov, al parecer tuvo relaciones con círculos mafiosos en los años 90.

Preocupación. También la organización de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) está preocupada, especialmente tras el asesinato de un miembro de la minoría tártara. "Desde hace semanas hombres armados y enmascarados están molestando e intimidando", denunció HRW. Los musulmanes tártaros rechazan en su mayoría su adhesión a Rusia y también sobre ellos aumenta la presión. Muchos temen una nueva expulsión, 70 años después de que el dictador soviético Josef Stalin los deportara tras acusarlos de colaborar con los nazis. Entonces decenas de familias se marcharon a Ucrania occidental. Dmitri intenta ahora que salgan de Simferopol otras familias para marcharse al interior del país. "Tal vez pronto deje de haber conexión ferroviaria", señala. Ahora ya resulta evidente que circulan trenes con menos vagones y se controla de forma detenida a los pasajeros. Asimismo, los vuelos entre Simferopol y Kiev están actualmente suspendidos. Lo que prácticamente se da ya por decidido es la retirada de miles de soldados ucranianos de Crimea. Para ellos y sus familias se pondrán a disposición viviendas. También los funcionarios ucranianos de la protección de fronteras hablan de una creciente presión de las fuerzas prorrusas. Unos once de estos funcionarios fueron obligados bajo amenazas de violencia a abandonar con sus familias las viviendas que pone el Estado a su disposición.

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