Los católicos alemanes se distancian cada vez más del pensamiento de Ratzinger

Miércoles 04 de Febrero de 2009

La alegría se resumió en una sola frase: "Somos Papa". Fue el sentimiento unánime de los católicos alemanes cuando en abril de 2005 el cardenal Joseph Ratzinger fue ungido Papa, con el nombre de Benedicto XVI. Suponían que con él, se abrían los horizontes del futuro.

Hoy, la sensación que reina es de desconcierto y decepción que se reflejan en las palabras del franciscano Martin Berni, en Ingolstadt: "El Papa lleva a la Iglesia de vuelta al medievo", y lamenta que con Benedicto las corrientes conservadoras "tengan ahora más voz que con su antecesor".

El padre Josef Kaiser, sacerdote en la ciudad natal de Ratzinger, Marktl an Inn, en Baviera, zona católica y conservadora como pocas en el país, tampoco calla su decepción. "Sí, un Papa debe estar para unir, no para dividir, pero ahora se nota una vía retrógrada. Es muy frustrante volver a caer a posiciones superadas por el Concilio", según recoge el diario Sueddeutsche Zeitung en un panorama sobre el desencanto de los católicos en las tierras bávaras de Benedicto.