Domingo 31 de Enero de 2010
Durante la presidencia de Eduardo Duhalde, la entonces senadora nacional por Santa Cruz, Cristina Fernández de Kirchner, presentó un proyecto de comunicación en el que se solicitaba al presidente de la Nación y al Banco Central que se abstuvieran de disponer de las reservas monetarias. En dicha iniciativa se sostenía que el Banco Central es un "organismo descentralizado con total independencia del Poder Ejecutivo" y hacía referencia al artículo 3º de la Carta Orgánica de la institución bancaria según el cual ésta no podría estar sujeta a "órdenes, indicaciones o instrucciones del Poder Ejecutivo". Pues bien, días atrás Martín Redrado fue removido del cargo de presidente del Banco Central por no acatar órdenes presidenciales. El decreto de necesidad y urgencia que dispuso la medida, firmado por la señora de Kirchner y todos sus ministros, la justifica por la actitud remisa de Redrado a abrir una cuenta en la entidad para el Fondo del Bicentenario y haber manifestado públicamente que no la ejecutaría. Luego de que la remoción se trabó en la Justicia, la propia presidenta aceleró los pasos para dar inicio al proceso parlamentario previsto por la ley. Más allá del final de esta historia, la imagen de Argentina a nivel internacional ya está dañada.
Carlos Alberto Parachú
LE 6.012.558