Edición Impresa

Los bulevares y las avenidas también fueron imanes de la celebración

El pase a la final hizo que miles de rosarinos, movilizados en vehículos o a pie, coparan distintos puntos de la ciudad. Los bares se convirtieron en pocos minutos en una tribuna.

Jueves 10 de Julio de 2014

Oroño. Alberdi, Eva Perón, en todo bulevar o avenida se desató ayer una fiesta. Autos, motos, camiones sin acoplado, personas de a pie y hasta algún cachivache destartalado, con referencias en celeste y blanco, confluyeron en la arteria de los grandes acontecimientos: Pellegrini. Y de allí, a paso de hombre, continuaron hasta el Monumento de la Bandera.

Los bares de la tradicional avenida, que estallaron con el gol de penal de Maxi Rodríguez, se convirtieron otra vez, y en pocos minutos, en una tribuna. Pero ahora mirando hacia a la calle, buscando celebrar junto al desfile de vehículos, camisetas de la Selección, pelucas y bufandas.

Una alegría enorme desplegada en un año con poco para festejar en lo cotidiano, ya que son muchos lo que deben hacer jueguitos con el mango.

Padres de poco más de 30 años explicaban a sus pequeños hijos, que cantaban en las veredas. de qué se trataba semejante festejo. Más de uno de esos niños se quedaron mirándolos con cierto asombro por los desaforados que en plena calle caminaban a su alrededor.

Los vendedores ambulantes estuvieron presentes desde temprano. Pero los precios de las camisetas, gorros y banderas después de la victoria ante Holanda se definían casi como en un partido, pero de truco.

El vendedor cantaba un valor según la cara y las chances que vislumbraban de una venta segura. Lo admitió Víctor, quien aseguró que trabaja en todo evento masivo al que puede asistir con su manta y bolsón al hombro.

Como en cada evento deportivo en el que la argentinidad gana voltaje, máxime cuando de fútbol se trata, a muchos ayer les trajo el recuerdo de México 86, pero sobre todo, los penales atajados por Sergio Goycochea en el Mundial de Italia 90.

Se volvió a dar por las calles de la ciudad ese extraño encuentro entre personas que jamás cruzarían palabra alguna, pero que anoche conversaban con una soltura propia de una sobremesa de asado con amigos.

Hasta las dificultades para avanzar con los autos o hablar por celular no generaron bronca, algo extraño en una ciudad donde el tránsito y la telefonía son convertidos en temas de Estado, incluso, muchas veces por encima de problemas sociales más graves.

Pero como seguramente ocurrió en cada pueblo o ciudad de la Argentina, todos querían dar la vuelta al perro para festejar. Subir esas imágenes sacadas con el celular a las redes sociales. Y el feriado y las vacaciones de invierno aportaron lo suyo.

También se complicó conseguir taxi después del partido, pero nadie se impacientó en las esquinas. "Si no fuera que la Negra está de guardia en el (sanatorio) Británico, yo tampoco estaría trabajando", se lamentó un chofer que tardó diez minutos en avanzar por España, entre Mendoza y Tres de Febrero.

Sí circularon con asiduidad colectivos, que anoche parecían volver del Arena Corinthians de San Pablo, con el chasis como bombo y pasajeros cantando.

Y muchos desempolvaron ese canto guardado rápidamente en los cinco Mundiales previos: "Volveremos, volveremos, volveremos otra vez, volveremos a ser campeones, como en el 86".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS