Lunes 20 de Julio de 2009
La lactancia materna protege a los bebés contra la gripe A debido a que las madres que amamantan pasan los anticuerpos a sus bebés. Se trata de un tipo de proteína que produce el sistema inmunitario y ayuda a combatir las infecciones. Así lo destacó la Liga de la Leche, una ONG que fomenta y divulga las virtudes del amamantamiento
El hecho de que los bebés tomen la teta es muy importante, ya que su sistema inmunitario está todavía en desarrollo. La lactancia materna también los ayuda a crear su propia capacidad para combatir infecciones. Ninguna otra leche ni ningún otro alimento contienen anticuerpos.
El organismo puntualizó además que la gripe A puede ser muy grave para los bebés pequeños. Los alimentados con fórmula se enferman más a menudo y más gravemente que los que se amamantan.
Si la madre se enferma de gripe A, no debería dejar de amamantar a su bebé. Si el estado de la madre le impide alimentarlo en forma directa, se puede extraer la leche y hacer que alguien se la de. La entidad subrayó que las madres que amamantan pueden y deben seguir haciéndolo aún mientras reciban antivirales contra la gripe A.
Si el bebé está enfermo, lo mejor es seguir amamantándolo, ofreciéndole el pecho más seguido durante la enfermedad. Los bebés enfermos necesitan más líquidos que cuando están sanos. La leche materna es mejor que cualquier otro líquido, aún mejor que el agua, porque también ayuda a proteger y reforzar su sistema inmunitario.
Si el bebé está tan enfermo que no puede tomar el pecho, se le puede dar la leche materna con una taza, una jeringa o un gotero. Los bebés menores de 6 meses deben ser alimentados con leche materna en forma exclusiva, continuando hasta los dos años o más, mientras se agregan otros alimentos.
La Liga de la Leche también sugirió otros cuidados para tener en cuenta a la hora de amamantar, como lavarse las manos a menudo con jabón y no toser ni estornudar en la cara del pequeño mientras se le está dando la teta.