Martes 22 de Junio de 2010
Recuerdo que de chico, cuando una película estaba ambientada en el futuro aparecía un cartelito que decía "año 1990" y de inmediato aparecían los autos voladores y la gente con ropas raras, trajes plateados y peinados raros. Este recuerdo me hace pensar que el intendente Miguel Lifschitz anda más o menos por los mismos años que yo (nací en 1954) y seguramente habrá visto estos cartelitos futuristas y las mismas películas. Supongo que cuando nuestro intendente comenzó su carrera política, quizás, haya imaginado que llegaría a ser intendente de la ciudad en un plazo más o menos como el "futuro no muy lejano" de las películas y quizás también haya llegado a la conclusión de que el problema de los baches ya no existiría porque los autos volarían y no habría necesidad de repararlos. Señor intendente: los autos todavía no vuelan y los pozos, baches, rajaduras, agujeros, grietas, lomos y otros accidentes geográficos que existen en nuestro maltratado pavimento hacen casi imposible la circulación por las calles rosarinas. Los autos sufren roturas y después nos exigen que estén en condiciones mediante la revisión técnica obligatoria (RTO). Propongo elegir alguna de estas alternativas para seguir conviviendo en paz: 1) arreglamos los baches, los autos no se rompen y seguimos con la RTO. 2) No arreglamos los baches, andamos con los autos atados con alambre y no hay más RTO. 3) Nos siguen cobrando las RTO y nosotros le hacemos un juicio a la Municipalidad por cada vez que se nos rompe el auto. 4) Seguimos con las RTO, no arreglan las calles pero nos devuelven el dinero proporcional de "bacheo" desde los años que cada uno de nosotros anda en auto por las calles rosarinas. Y así podemos seguir tirando alternativas para solucionar un problema que es nuestro y lo tiene que arreglar la Municipalidad.
Miguel Angel Rímoli, DNI 11.270.452