Los argentinos y el Mundial
Es difícil llegar a imaginarse las medidas que, en perjuicio de todos los argentinos, puede tomar este gobierno desquiciado, sin rumbo y pleno de contradicciones, durante el tiempo en que dure el Mundial.

Miércoles 28 de Mayo de 2014

Es difícil llegar a imaginarse las medidas que, en perjuicio de todos los argentinos, puede tomar este gobierno desquiciado, sin rumbo y pleno de contradicciones, durante el tiempo en que dure el Mundial. Y lo han proclamado (como proclamaron en su momento el “vamos por todo”), ya determinaron que durante el Mundial “no se va a hablar de otra cosa”. En estos momentos tan propicios de amnesia colectiva, esta pléyade de corruptos que nos gobierna, es posible que “entre gallos, medianoche” y goles de Messi (si llega a concretar alguno), puede tomar algunas medidas delirantes, impropias, antidemocráticas y en un todo desbordantes de los parámetros legales que haya tenido lugar en toda esta década ganada (para los inmorales). No nos sorprendamos que en su descabellada lujuria de desaciertos, y mientras el cuarenta y dos pulgadas hace vibrar a la mayoría de los argentinos frente a un gol de Di María, se estén tomando las medidas más improcedentes para una democracia, como ser abrir las cajas de seguridad de los bancos, lapidar al fiscal Campagoli, imponer el nombre de Hebe de Bonafini a la General Paz, etc. Tomar nuevas y antipáticas medidas contra nuevos enemigos inventados; cipayos, antipatrias, corporacionistas encubiertos, gente que le hace mal al país echando por tierra el relato, artistas e intelectuales anatemizados por lacayos como Víctor Hugo y los sonrientes obsecuentes de 6-7-8. Pobre del que cuestione las resoluciones de nuestro imberbe ministro de Economía o se sienta ofendido por los exabruptos del diputado “cuervo” Larroque; a todos ellos, anatema. A pesar de que las desafortunadas ideas y formas de hacer política de estos allegados al gobierno, hayan quedado sepultadas como anacronismo apenas emergido el siglo XXI, su persistencia estará vigente en nuestro país gracias a que las noticias de los diarios serán sepultadas durante al menos un mes (o menos, según el desempeño de nuestra selección), por los comentarios deportivos que, a toda hora y por todos los medios de prensa irán fluyendo hacia ese importante sector de la opinión pública que no se alimenta de otra cosa que de “pan y circo”. Los desaguisados político – administrativos a que nos veremos sometidos serán autoevidentemente obviados por la prensa en general, mientras esperemos que aquella no comprometida con el modelo y los caprichos del modelo, entienda que lo otro, también existe. La amplitud temporal para que esta solapada impunidad informativa subsista, está relacionada con el tiempo que la selección argentina sobreviva a la eficacia deportiva de sus eventuales rivales. Como argentinos no podemos desear otra cosa que los mayores logros para nuestra representación, no obstante, no olvidemos estar alertas en cuanto al sentido de las noticias sobre otras esferas que se nos provean, no sea que al final del mundial nos encontremos con un país que ha echado por tierra centenarios principios que hacen a la democracia y a la constitucionalidad. Que la pasión de multitudes no se convierta en una fachada para disimular aviesas intenciones de las cuales la argentinidad puede no tener retorno.

Carlos Cambiaso Picasso