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Los aliados de Chávez se juegan mucho en los comicios venezolanos

Un revés del líder bolivariano sería un duro golpe para Cuba, principal beneficiario de la ayuda. El opositor Capriles dice que de ganar no saldrá una sola gota de crudo gratis del país.

Jueves 04 de Octubre de 2012

Caracas. —

Pedro Alvarez, que maneja uno de los viejos autos estadounidenses que funcionan como taxis en Cuba, no logra concebir su vida sin el presidente venezolano Hugo Chávez. Su inmenso Buick de 1949 consume litros de nafta por día, la mayoría de ella crudo importado de Venezuela que alimenta a Cuba y que se vende a 5 dólares el galón (3,7 litros), una pequeña fortuna en un país donde el sueldo mensual promedio es de 19 dólares. Si Chávez no logra la reelección el domingo o sufre una recaída por el cáncer que lo obligó a someterse a tres cirugías, no serían buenos augurios para Alvarez o para Cuba. "Si se libran de Chávez o si muere, lo que no quisiera que pasara, ¿cómo serán las cosas aquí si ya están difíciles? Ni quiero pensarlo", dijo Alvarez, de 35 años.

El futuro político y personal de Chávez es un asunto de suma importancia no sólo para Cuba, sino también para muchos otros países del Caribe y Latinoamérica que se beneficiaron de la diplomacia petrolera con la que Venezuela expandió su influencia en la región. Venezuela suministra crudo a términos preferenciales a unos 17 países que integran la iniciativa Petrocaribe, creada por Chávez en 2005, y es socia en otros proyectos para producir y refinar crudo en países como Ecuador y Bolivia. Además financia proyectos de infraestructura y programas sociales en varios países, incluyendo Nicaragua, donde las contribuciones venezolanas de u$s 500 millones al año ayudaron a disminuir la pobreza y a llevar agua potable, viviendas y carreteras al país centroamericano.

Henrique Capriles, el rival de Chávez en la elección, dijo que continuaría con los programas sociales destinados a los más pobres y honraría los acuerdos internacionales ya vigentes. Pero aseguró que los pactos petroleros preferenciales para la mayoría de los aliados, incluyendo Cuba, pasarían muy rápido a ser cosa del pasado. "Para tener un amigo no hace falta comprarlo como lo hace este gobierno", dijo Capriles. A partir de 2013 "no saldrá ni una sola gota de petróleo gratis de Venezuela a otro país", enfatizó. En 2011, la estatal PDVSA no recibió un solo dólar por el 43 por ciento del crudo y derivados que exportó debido a varios acuerdos de intercambio que constriñen sus finanzas.

Muchos años de gracia. Nicaragua obtiene la mayoría de su crudo de Venezuela y tiene 25 años para pagar hasta el 60 por ciento de la factura, con 2 años de gracia y a un 2 por ciento de interés anual. El resto lo puede abonar en efectivo o productos agropecuarios en un plazo de 90 días.

El poder económico de Venezuela es tal que el presidente uruguayo, José Mujica, mira a este país como un potencial comprador de siete aviones que pertenecían a la difunta aerolínea estatal Pluna, evitando pérdidas por u$s136 millones.

Chávez es muy cercano tanto a nivel personal como político al ex presidente cubano Fidel Castro, con quien ha discutido estrategias para impulsar a los gobiernos izquierdistas y la unidad de Latinoamérica, y comparte una simpatía regional por la pequeña nación comunista que ha desafiado por medio siglo a EEUU. Para disgusto de sus opositores, Chávez adoptó elementos de la filosofía económica de Castro al nacionalizar gran parte de la economía venezolana, como hizo su mentor después de tomar el poder tras la Revolución Cubana de 1959.

El líder venezolano, que consultó a doctores por insistencia de Castro, de 86 años, fue diagnosticado con cáncer el año pasado en Cuba y fue tratado en la isla. El pilar de la relación entre La Habana y Caracas es un acuerdo de crudo a cambio de servicios, bajo el cual Venezuela envía unos 115.000 barriles por día (bpd) de crudo a Cuba. La mayoría se utiliza para satisfacer la demanda cotidiana de energía de la isla y el resto se envía para procesar en una refinería cubana remodelada por la estatal Petróleos de Venezuela.

El acuerdo está valuado en u$s3.000 millones al año y en torno a él hay un amplio abanico de proyectos conjuntos y de cooperación que favorecen a Cuba. A cambio, La Habana envió 44.000 profesionales a Venezuela, la mayoría de ellos médicos, para ayudar a Chávez a suministrar el mismo nivel de atención sanitaria gratis y servicios sociales que reciben los cubanos.

Ritmo de reforma. La asistencia de Chávez ayudó a Cuba a emerger del llamado "período especial", cuando la economía de la isla fue golpeada por el colapso en 1991 de la Unión Soviética, su aliado y mayor benefactor por 30 años. Durante esa época, Cuba estuvo plagada de cortes de luz y escasez de combustible, comida y bienes, una experiencia que los habitantes de la isla esperan que nunca se repita. El riesgo para Cuba es que si Chávez pierde la elección o el cáncer vuelve a surgir, sufra otro duro período económico.

Para los aliados de izquierda de Chávez, su derrota sería un golpe político a sus aspiraciones de extender la influencia socialista en Latinoamérica. Junto con Petrocaribe, el mandatario venezolano ha sido el motor detrás de la creación del bloque izquierdista Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), la más amplia Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la ambiciosa Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Todas estas agrupaciones apuntan a la integración regional y a contrarrestar la influencia de EEUU en el hemisferio.

Para el taxista Alvarez, las políticas regionales son menos importantes que mantener a su sediento y dilapidado Buick en el camino. El cree que si Chávez abandonara la escena, lo historia podría repetirse. "A lo mejor entra otro país (a ayudarnos). Tú sabes que siempre cuando hay una cosa muy mala hay un escape por otra vía", dijo.

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