Los abuelos y los chicos del Irar
Vuelvo a leer consternada el intento de suicidio de dos adolescentes en el Irar y ya no tiene nombre lo que allí sucede. ¿Cómo no se van a querer matar si saben que allí van a morir literalmente...

Jueves 21 de Febrero de 2013

Vuelvo a leer consternada el intento de suicidio de dos adolescentes en el Irar y ya no tiene nombre lo que allí sucede. ¿Cómo no se van a querer matar si saben que allí van a morir literalmente, si saben que allí los llevan y no los rehabilitan sino que los llenan de odio, de vergüenza ajena, que el lugar es deplorable, que los empleados por mejor que los traten no alcanzan y no alcanzará nunca mientras no cambien su política de formación, sus planes y rehabilitaciones? "Abuelos sustitutos" presentó un proyecto en el Concejo estando presentes el doctor Antonio Ramos (abogado penalista), el doctor Mario Angel Elena (médico gerontólogo) y el doctor Juan Lewis (actual ministro de Justicia) donde se planteaba ir el grupo de abuelos a esa institución y hacer compañía a los internados, prestarles nuestras orejas para escucharlos y darles el amor y contención de abuelos. Este proyecto también pretendía buscarles trabajo a los niños para cuando salieran de allí y ayudarlos a planificar tareas escolares, enseñarles jardinería, encuadernación, cocina y talleres que les servirían cuando salieran al mundo exterior, era una posibilidad que los abuelos tan entusiasmados en esta tarea pudiéramos colaborar con estos niños tan desamparados, y que con la contención y el amor pudieran estos internados de a poco ir rehabilitándose con la sociedad. Es que cuando salen de ese lugar tienen que volver a delinquir porque no tienen alguien que les brinde un trabajo y la dignidad que conlleva el mismo. Este proyecto de abuelos no fue nunca tratado, no les importó, no les gustó o no quisieron aplicarlo porque nunca nos llamaron para informarse un poco más. Quiero aclarar además que los abuelos no cobramos ningún sueldo, ni subsidio, ni pasaportes, y no tenemos ninguna ideología política, sólo queremos que estos niños internados no salgan y roben o, como ocurrió ahora, que intenten autoeliminarse. Me pregunto, ¿será porque están bien allí adentro, o será que algo está y sigue fallando? Alguien debería hacer algo y ocuparse. Señores, ¿no se dieron cuenta de que tienen la respuesta a este grave problema? ¿No se dieron cuenta de que estos niños también serán los hombres del mañana?

Martha Chimento