Los 30 años de la democracia
El martes pasado debió haber sido un día muy importante en la vida de nuestra sociedad. Deberíamos haber celebrado que el horror ya no tiene cabida en este país. Sin embargo, estuvimos...

Viernes 13 de Diciembre de 2013

El martes pasado debió haber sido un día muy importante en la vida de nuestra sociedad. Deberíamos haber celebrado que el horror ya no tiene cabida en este país. Sin embargo, estuvimos con una preocupación que dejó de lado el sentir de que vivimos en democracia y que a esto nada lo puede mellar. Estuvimos preocupados porque la delincuencia se apoderó de las calles y los inescrupulosos  robaron y saquearon en un absoluto caos.  Sucedió porque las fuerzas policiales se concentraron en un reclamo por sus salarios, complicando de una forma extrema esta situación. La Nación envió algo más de 1.500 efectivos federales para la contención ante la crisis, que no era social sino de  bandas de delincuentes que robaron y destruyeron a mansalva. Ahora nos cabe la reflexión, porque si no esto parece que nos cayó del cielo y no sabemos ni cómo ni por qué. Nos caben una cantidad de preguntas que los responsables deberán responder. 1) ¿el poder político no sabía cuáles eran las retribuciones salariales de las fuerzas policiales? 2) ¿Hubo que esperar que la soga se cortara y no tener ningún interlocutor valedero que mediara para una solución? 3) ¿Cabe que el señor gobernador les endilgue a la policía la responsabilidad de lo que les pueda suceder a las personas si no hay seguridad? 4) ¿Quiénes son los responsables directos de una situación caótica como la que se dio en nuestra ciudad? 5) ¿Por qué los medios como en otras oportunidades no estuvieron a la altura de las circunstancias y en vez de ser un medio de contención para la sociedad terminaron siendo portagonistas de atizar un fuego que pudo convertirse en un incendio y además se sienten perseguidos? Esto ha sido una muestra de la mala administración desde el arco político para con la gestión pública. Hablamos de la situación de la seguridad en la provincia, del narcotráfico y se pretende que las fuerzas policiales nos cuiden, nos defiendan, con un sueldo miserable donde seguramente terminen delinquiendo para llevar el dinero necesario para sostener a su familia. Creo que no se logra entender el trasfondo de la situación, donde anteponemos miles de excusas, pero a la hora de quiénes exponen la vida para protegernos, que lo deberían hacer como filosofía de vida, lo hacen de mala gana y transgrediendo. Que de una buena vez por todas los políticos se pongan los pantalones largos y solucionen situaciones que sólo dependen de ellos y que su responsabilidad les cabe. Por otro lado, con respecto a los maestros, tenemos que esperar una situación similar y que en febrero   nuevamente no comiencen las clases. Por favor señores, nadie los obliga a estar en ese lugar; pero si están es para cumplir con las tareas que se adjudican en bien de esta sociedad que así se los reclama. Que viva la democracia.

Guillermo V. Ferreyra.