Viernes 15 de Junio de 2012
A fines del mes pasado el juez Javier Beltramone procesó y detuvo al ex novio de una chica rosarina que murió el 29 de febrero tras ser quemada por el joven. Lorena Giménez estuvo internada con el 40 por ciento de su cuerpo quemado. Siempre dijo que se había quemado con el agua de una pava. Tras su muerte se abrió una causa. El 28 de mayo Beltramone procesó y detuvo a su ex novio Franco Aguirre.
Lorena Giménez murió en marzo de 2011, tras agonizar 33 días en el Sanatorio Rosendo García. En ese tiempo, no se salió del discurso sobre "un accidente doméstico" mientras calentaba la pava para el mate, en la cocina de la casa que compartía con su novio, de 22 años.
Una vez fallecida la joven, sus padres presentaron la denuncia por sospechar del muchacho. Después de un año desde su primer relato 1397059140que intentó coincidir con lo que contó la víctima en vida, probablemente por miedo1397059140 el joven dijo que su novia se había querido suicidar porque no quería que él la dejara. Para el juez Beltramone, "no hay justificativo razonable para un suicidio". Franco Aguirre fue procesado por el delito de "homicidio agravado por ensañamiento y alevosía". El magistrado advirtió "un caso de violencia de género", y señaló que el detenido procedió "de un modo cruel, que implicó el propósito de matar haciendo sufrir a Lorena". Para Beltramone, el relato de la víctima fue inducido por su agresor. Los primeros en advertir el estado en que se ponía Lorena cuando le preguntaban qué había pasado la tarde del 27 de enero de 2011, fueron sus padres y hermanos. "Le agarraban ataques, empezaba a temblar, se ponía a llorar y no decía nada", manifestaron. El padre dijo que "pudo apreciar que Franco trataba mal a su hija: la callaba con insultos". Otros integrantes de la familia y amigas dijeron que la vieron "con marcas de golpes que al preguntarle de dónde provenían, ella siempre les decía que se había caído".