Jueves 30 de Junio de 2011
Por primera vez científicos implantaron en pacientes venas y arterias creadas en el laboratorio con células de la piel donadas. Esos vasos sanguíneos funcionales fueron probados en tres pacientes de diálisis en Polonia, y están funcionando bien entre dos y ocho meses después.
Todavía serán necesarios estudios más amplios, pero tal como informaron los investigadores durante un seminario de la Asociación Estadounidense del Corazón, los resultados fueron exitosos. Según los científicos, estos "injertos vasculares de tejido alogénico regenerado" tienen el potencial de evitar el rechazo del sistema inmune, que suele ser uno de los principales problemas con este tipo de trasplantes, y podrían estar disponibles, almacenados en un refrigerador para ser usados cuando se les requiera.
Los vasos de laboratorio fueron creados por Todd McAllister y su equipo, que incluye a científicos argentinos y polacos, de la empresa Cytograft Tissue Engineering, basada en California, Estados Unidos.
Tal como informó McAllister, para la producción de los vasos los científicos utilizaron una técnica que involucra crear capas de tejido con células de la piel donadas que se colocan en una estructura de apoyo, similar a un andamio, en forma de tubo. Una vez formada la estructura tubular, de unos 30 centímetros de largo y 4,8 milímetros de diámetro, los científicos implantaron el tejido en el brazo de tres pacientes que iban a ser sometidos a diálisis.
Los pacientes con insuficiencia renal deben someterse de forma regular a un tratamiento que, con el tiempo, daña sus vasos sanguíneos y deben ser implantados con una conexión artificial que generalmente no da resultados.
Ahora, los nuevos vasos sanguíneos creados en el laboratorio fueron implantados en los pacientes como shunts para diálisis.
Los pacientes fueron observados durante ocho meses después del trasplante y durante ese período, dicen los investigadores, ninguno de los individuos desarrolló alguna reacción inmune a los injertos. Y los vasos implantados lograron resistir la presión y el uso frecuente de pinchazos de aguja durante sus sesiones regulares de diálisis.
Los científicos están ahora llevando a cabo ensayos más amplios con pacientes de diálisis y también comenzaron ya a probar la seguridad y efectividad de los injertos en pacientes que requieren cirugía de bypass en las extremidades inferiores.