Miércoles 08 de Abril de 2009
Como se sabe, desde hace mucho tiempo los lobos no protegen a los corderos; es más, los cazan y se los comen sin piedad. La reciente reunión global de mandatarios en Londres, conocida como cumbre G-20, no ha hecho sino reforzar los mecanismos de expoliación global y local, ha provisto de más fondos al FMI y al sistema financiero y se enuncian y anuncian una serie de regulaciones que seguramente violarán cuando les sea preciso defender su tasa de ganancia, única razón de su existencia. Y entre tanto el sistema financiero continuará destruyendo la economía real tal como viene ocurriendo desde hace más de tres décadas en que cambió el patrón de acumulación de capitales. Hace más de treinta años se viene postulando desde el sistema de la ONU un nuevo orden internacional; esto no solo ha sido una falacia, sino que además en ese período aumentaron las guerras, los hambrientos, los pobres, indigentes y violentados, aumentó la brecha entre los que más tienen y los que nada tienen. Otra vez postulan un nuevo orden bajo la férula de las potencias mundiales. Viejos lobos y una inmensa cohorte de corderos. Es hora de cobrar clara conciencia de la magnitud de los desafíos que la hora presente nos plantea. Alguna vez se afirmó que la alternativa era socialismo o barbarie, ese dilema nos acosa impenitente como un demente armado de una cimitarra. Y no optaremos por la barbarie por cierto.
Carlos A. Solero,
casolero_1@hotmail.com