Lobos por ovejas
Las cartas de José Perisset (del 25/06/10 ) y de Matías Peña Robirosa ( del 26/06/10) que se oponen al matrimonio homosexual por motivos que ellos sin dudas consideran valederos...

Sábado 03 de Julio de 2010

Las cartas de José Perisset (del 25/06/10 ) y de Matías Peña Robirosa ( del 26/06/10) que se oponen al matrimonio homosexual por motivos que ellos sin dudas consideran valederos, son altamente positivas para que el lector pueda entender lo que significa carecer de verdaderos fundamentos para oponerse a un proyecto de ley. Sus planteos no van más allá de los alcances de la norma jurídica vigente, como si la misma no pudiera ser modificada, cuando todos sabemos que se trata de normas sociales que deben reflejar y proteger la convivencia social y que por eso muta en tanto la sociedad cambia. De otro modo aún no tendríamos ley de divorcio o podríamos comprar y vender esclavos. El fundamento es la sociedad en sí misma, no hay otro. Ser homosexual no es una enfermedad mental ni un delito, por lo que se trata siempre de ciudadanos aptos e "idóneos" para el ejercicio pleno de todos sus derechos, entre los cuales está el de contraer matrimonio. Así lo entendieron en su momento ( desde 2001 a la fecha ) los Países Bajos, Bélgica, Canadá, España, Sudáfrica, Noruega, Suecia, Portugal, México (DF) y varios Estados de EEUU; es decir se trata de países de diferentes continentes y realidades sociohistóricas . Si dos personas del mismo sexo deciden contraer matrimonio, no se modifica la vida de nadie sino la de ellos mismos y en forma positiva; no se va en desmedro del matrimonio entre heterosexuales, no se ataca ni se condena a nadie, por el contrario se equiparan y legitiman derechos de ciudadanos libres. Si se sanciona la ley de matrimonio entre personas de un mismo sexo, ningún heterosexual se verá dañado en el ejercicio de sus derechos, sino más bien, muchos heterosexuales padres, amigos y parientes de homosexuales, verán a su ser querido en la posibilidad de poder casarse con quien quieren y eligen libremente, como ellos mismos lo hicieron. A mi entender, sólo el egoísmo más profundo puede oponerse, la intolerancia más recalcitrante y el desprecio por el otro más inconfesable, con lo que hoy muchos lobos se visten de oveja.

Carlos Italiano,

latinia@fibertel.com.ar