Miércoles 19 de Noviembre de 2014
En el 2007, convencido de los problemas que iba a traer con los vecinos, me opuse y presenté varios expedientes al respecto, al proyecto para crear el "registro de oposición". Desgraciadamente el tiempo transcurrido me dio la razón, destacándose entre muchos, el caso de "Esperanto". Hace aproximadamente un año, el PRO elaboró un proyecto en el mismo sentido para que pase a ser un "registro de adhesión" que contemple el "75 por ciento" de aprobación de los vecinos. Hoy veo que esas nobles intenciones fueron dejadas de lado y todo se reduce a una tibia modificación gatopardista que no servirá para nada. Peor aún, apoyan una gran contradicción, se propone "incentivar el traslado a zonas de radicación", al mismo tiempo que proponen la eliminación de la única herramienta que desalienta y pone un poco de freno a los empresarios, "el mal llamado veto del residente lindero", no hace falta vetar, la simple ausencia de una "aceptación expresa" es suficiente. Estos "vecinos" son quienes deben aguantar todas las molestias potenciadas (incluido la devaluación de su propiedad), ya que sólo lo separan 15 ó 30 centímetros. Esta es la frutilla del postre tan ansiada y una clara muestra de que el lobby empresario en el Concejo nuevamente rindió sus frutos. No sólo es importante simplificar los rubros nocturnos en dos grandes grupos, también se deben unificar las exigencias de insonorización y localización, los ruidos son molestos independientemente de su fuente de origen, sea en vivo o grabado, y provengan de un boliche, cantina, bar con amenización musical, bar cultural, peña, salón de fiestas o cualquier nombre que se le quiera dar.
Jorge R. Alvarez / DNI 6.049.379