Martes 23 de Julio de 2013
Ayer Marcelo Ricardo Hojman permanecía en el consulado argentino en Florianópolis, donde el cónsul Emilio Neffa acompañaba al viajante que se acercó a pedir asistencia a la sede diplomática. La esposa del vendedor, Marisa Zárate, dijo ayer a Radio 10 que al mantener la última conversación con su marido, en la que éste dijo estar en Coronda, ya estaba cautivo.
Zárate contó que, luego de los rastrillajes infructuosos del fin de semana, recibió un mail de su marido que decía: "Amor estoy en Florianópolis, estoy bien, llamame". En ese breve relato telefónico su esposo adelantó que fue secuestrado por delincuentes que abordaron su auto cuando salía de la casa de sus padres en Paraná rumbo a Buenos Aires.
"A dos cuadras de la casa de sus padres se topó con un control policial. Lo pararon, le pidieron documentos y le dijeron «así no va, nos tiene que acompañar». Los policías se le subieron y a dos cuadras lo apuntaron y lo usaron de chofer. Los pormenores los desconozco. Me dijo que le afeitaron la cabeza, la barba y los bigotes", relató Marisa. Según la mujer, a Hojman no le robaron los documentos y aparentemente "lo usaron de chofer y nada más".
Amenazado. "Me contó que lo tuvieron con un revólver en la cabeza y le dijeron «si vos no hacés lo que te decimos, tenemos gente en cada lugar y cada macana que hagas te vamos a ir matando uno» (en referencia a sus familiares)", agregó la mujer.
"El cónsul me dijo que lo iban a medicar para que pudiera descansar. A las 9.30 tenía que declarar allá y tengo que esperar que el consulado lo traiga y llegue a Buenos Aires para que me cuente", concluyó Zárate.