Lo que dejó el paso de Eduardo Duhalde por Rosario
Escucharlo a Eduardo Duhalde en conversaciones más íntimas parece dejar la impresión de que se cree el único con el cuero duro de elefante para bancarse una pelea con Néstor Kirchner en 2011. Al menos dentro del peronismo.

Domingo 25 de Abril de 2010

Escucharlo a Eduardo Duhalde en conversaciones más íntimas parece dejar la impresión de que se cree el único con el cuero duro de elefante para bancarse una pelea con Néstor Kirchner en 2011. Al menos dentro del peronismo.
  El año que viene se elige un nuevo gobierno y no sólo Duhalde, en el amplio universo de la política, advierte que el grado de tensión que hoy generan los escraches, las cadenas de mails y la tribuna de “6,7... Ocho” se multiplicará al menos por 10.
  La diferencia está en que el ex presidente da toda la impresión de caminar despreocupado. Uno dialoga con él en el hotel Ros Tower mientras se acercan a susurrarle que un grupo de encapuchados armado con palos lo espera frente a la Fundación Italia donde va a disertar y el tipo ni se mosquea.
  Hace tres horas que se bajó al hotel luego de pasar por la Bolsa de Comercio y de divisar en el trayecto afiches con su rostro señalando: “Duhalde candidato a la cárcel”, y no se hace el desentendido: “Ya me los pegaron en otras provincias donde estuve y me van a perseguir donde vaya; esto es así”, dice.
  Curtido en el conurbano y rodeado desde hace 20 años por sujetos que no son bebé de pecho, puede que el bonaerense medite también que estas contingencias desagradables le allanan el camino en otra dirección. Suponer, por ejemplo, que un ser “sensible” como Carlos Reutemann se guardará definitivamente a boxes si el desafío es tenenr que meter el cuerpo en el lodo y lidiar con este tipo de cosas.
  La realidad lo priva a Duhalde entrar en detalles. La foto de la disidente cubana Hilda Molina suspendiendo obligada su presentación en la Feria del Libro, enfrentada a unos gritones, es otra muestra del brote de hostilidad política.
  Ahora bien, campañas de esta índole que a él no lo mortifican, ¿no cumplen igual su misión de sumar piedras a la loma del desprestigio personal?, se le pregunta. “Mire, yo me fui de la presidencia con el 52 por ciento de imagen positiva. Pero a mi esposa se le ocurre ser candidata a senadora en 2005 y el gobierno, con Kirchner como presidente y todas sus fuerzas, me trata de padrino y de que el duhaldismo es una especie de mafia vinculada con las peores cosas. Nunca me defendí y me llevaron al 75% de imagen negativa. Sin embargo, la verdad termina por imponerse y hoy soy el único dirigente que desde hace dos años viene bajando en su imagen negativa. Estoy con positiva más alta y negativa más baja que el gobierno, la presidenta y el doctor Kirchner”, responde.
  
El acto. El acto de Duhalde el viernes a la noche en el Patio de la Madera, como cierre de su actividad en la ciudad, fue pobre tanto de dirigencia peronista santafesina como de ciudadanos independientes. Había gremios. Que no haya concurrido ningún reutemista y ningún obeidista es indicio de que dentro de esas tropas son mayoría los que creen que el Lole “está esperando”. Que no se bajó.
  Es decir: no creen lo mismo que Duhalde.
  La suposición de que Reutemann se excluye por segunda o tercera y definitiva vez mueve a Duhalde a referirse a él con afecto, como lo hizo en cada nota televisiva. No lo enfoca como un competidor. Sin embargo, da señas de que le disgustan los desplantes. Dice, para que lo asiente el periodista: “Cuando el Lole me llamó en 1995 porque Menem le ponía de candidato a gobernador al socialista Héctor Cavallero, yo, que estaba al frente de la provincia de Buenos Aires, vine, lo apoyé e hice campaña por Jorge Obeid, quien finalmente terminó ganando. Es decir, cada vez que el Lole me llamó estuve”. Que no se olvide, le faltó decir.
  Una señal en cambio de que el Lole se mantiene espectante se verá desde mayo o junio en la geografía santafesina. El ex gobernador Jorge Obeid —que mañana estará en Rosario— comenzó a garabatear una agenda de recorridos que lo retornen al interior para reavivar su estructura política. No escapa a nadie que Obeid desea ser candidato a gobernador de un Reutemann aspirante a la Nación.
  ¿Dialogan ambos? ¿Se mueve el primero alentado por el segundo? Habrá que ver. Otra incógnita para los reportes que el rosarino Norberto Nicotra deba remitir a Duhalde todos los meses, según asumió como obligación.