Sábado 15 de Junio de 2013
Un hombre de 34 años murió la tarde del jueves al recibir un balazo en la cabeza en el medio de una pelea entre vecinos desatada por la propiedad de unas aves de corral. El nombre de Eduardo Daniel Monge se inscribió así con el número 101 en la lista de homicidios registrados en el departamento Rosario en lo que va del año 2013.
Todo empezó alrededor de las 18 de anteayer frente a un quiosco de calle Benítez al 3400, en jurisdicción de la comisaría 32ª, en la zona sudoeste de la ciudad. Dos hermanas llegaron hasta el comercio a increpar a la dueña del local porque, presuntamente, su marido les había robado unos gansos que ellas tenían en el patio de su vivienda de Jauretche 7349, a unos 150 metros del quiosco.
La discusión fue subiendo en temperatura y lo que empezó con palabras se fue a las manos cuando una de las hermanas le asestó una cachetada a la quiosquera. Eso alteró los ánimos de José, esposo de la comerciante, que se asomó al local desde el interior de su casa contigua. Entonces el intercambio de insultos fue creciendo hasta que el hombre, superado por la situación, echó a las mujeres del local y las amenazó: "Ahora voy a tu casa y lo mato a tu marido".
Ante eso las dos hermanas salieron del quiosco y empezaron a caminar rápidamente hasta su vivienda de calle Jauretche, lugar donde había quedado esperándolas el esposo de una de ellas, identificado como Eduardo Daniel Monge. En el camino junto a ellas pasó José a bordo de una moto y exhibiéndoles un arma de fuego, lo que las hizo apurar el paso aún más.
Sin embargo, cuando las mujeres todavía no habían llegado a la casa escucharon un disparo de arma de fuego y previeron lo peor. José había llegado antes que ellas, lo había llamado a los gritos a Eduardo y cuando éste salió a la puerta le efectuó un balazo en la cabeza. El hombre fue llevado en un auto particular hasta el Hospital de Emeregencias donde ingresó sin vida, según el parte policial.
En tanto, hasta anoche los pesquisas no habían encontrado a José ni el arma utilizada en el crimen y seguían tomándo testimonios de las mujeres participantes en el hecho para tratar de esclarecer todo lo ocurrido.