Martes 27 de Mayo de 2014
"¡Lo logramos!", exclamó el Papa Francisco al abrazar a sus amigos argentinos, el rabino Abraham Skorka y el islámico Omar Abboud, tras rezar en silencio unos minutos en el Muro de los Lamentos, el sitio más sagrado para los judíos. Con esa expresión, el Pontífice evocó los tiempos en que con el rabino Skorka imaginaban orar ante el Muro, pero sin saber que finalmente lo concretarían siendo ahora él Papa. La escena fue denominada como el "abrazo de las tres religiones", según publicó la agencia Aica.
En la explanada del Muro de los Lamentos, con fuertes medidas de seguridad, el rabino jefe de Jerusalén y otras autoridades le dieron la bienvenida al Santo Padre. El Santo Padre se acercó al Muro de los Lamentos, rezó algunos minutos en silencio, con una mano apoyada en el Muro y depositó un mensaje escrito, que contenía el Padre Nuestro y una oración inspirada en parte del salmo 122, en una de las fisuras del muro.
Al concluir su oración, todos pudieron ver el emocionante abrazo entre el Santo Padre, el rabino Abrahán Skorka y Omar Abboud. Los tres son amigos y mantenían una relación cercana cuando Francisco aún era arzobispo de Buenos Aires. Un sueño que ellos tuvieron en la Argentina durante el diálogo interreligioso que mantuvieron durante años, era esta visita a Tierra Santa. El abrazo que protagonizaron es un símbolo de que la paz y la amistad entre personas de las tres religiones es posible.
"Francisco y yo hemos soñado con encontrarnos juntos frente al Muro de las Lamentaciones en el Templo de Jerusalén, abrazarnos", había dicho Skorka al padre Antonio Spadaro, director de la revista La Civiltá Cattolica, en una entrevista publicada el 17 de mayo.
"Cuando el cardenal Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa, para mí era claro que nuestra amistad debía hacerse pública", dijo Skorka. "Era necesario, a causa de los siglos de discordia entre judíos y cristianos y a que muchas veces la violencia se sobrepone al diálogo", indicó.