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Lo iban a juzgar por un crimen pero se había escapado de una comisaría

El hombre estaba condenado por un robo e iba a ser juzgado por matar a un joyero. Tras escapar fue a su casa y golpeó a su mujer.

Jueves 08 de Mayo de 2014

Angel Rubén Rodríguez, el hombre acusado de haber matado al joyero Enrique Ariosti tres años atrás, no puede ser juzgado en un proceso oral y público porque está prófugo desde hace cinco meses tras escapar de una comisaría con la supuesta connivencia policial, hecho que se investiga en los Tribunales.

Ariosti era el dueño de la joyería Platinor, ubicada en Sarmiento y Mendoza, y murió el 17 de mayo de 2011 en el Heca, once días después de ser baleado en una playa de estacionamiento de Mendoza al 1000 en el desenlace de un robo.

Por el hecho, tiempo después fue apresado Angel Rubén Rodríguez, quien fue procesado por el delito de encubrimiento agravado por el entonces juez de Instrucción Hernán Postma (ver aparte). Sin embargo, mientras el hombre esperaba tras las rejas el inicio del juicio al que iba a ser sometido se escapó de la seccional 2ª. Una vez en la calle se subió a una moto tipo scooter y se dirigió a su casa de barrio Parque Casas. Ese regreso al hogar no pudo ser peor: le asestó una paliza a su mujer y se marchó.

Dudas y certezas. La pareja de Rodríguez acudió a la seccional 30ª y denunció la golpiza. Cuando el sumariante escuchó de boca de la mujer el nombre de quien la había atacado lo chequeó y desde Jefatura le aseguraron que según los registros estaba detenido en la seccional de Paraguay al 1100. "Cómo le pegó si está preso", exclamó el oficial que atendió a la víctima golpeada. Pero ante la insistencia de la mujer, el entonces jefe de la comisaría 30ª fue hasta la seccional 2ª con la intención de conocer la situación. "Sí está en el patio del penal", le dijeron al comisario cuando preguntó si estaba allí Rodríguez.

Acompañado por otro oficial ingresó a los calabozos para buscarlo y el jefe de la 30ª preguntó quién era Rodríguez. "Soy yo", voceó un detenido. La respuesta del preso tranquilizó al comisario, quien entonces se marchó. La pregunta que se hacen en la Fiscalía Nº2, a cargo de la investigación de la fuga, es saber "si el que respondió era en realidad Rodríguez que había regresado al penal o si otro preso se hizo pasar por él".

Admisión. Poco después los jefes policiales tuvieron que admitir que el recluso se había esfumado. La versión que brindaron en la 2ª es cuanto menos inverosímil. "Lo separaron del resto de los internos, lo llevaron a la oficina de guardia y lo esposaron a la reja de una ventana. Los encargados de su custodia se marcharon para realizar un operativo y regresaron una hora después, pero Rodríguez ya no estaba", fue la explicación que dieron.

Lo único que encontraron los policías fueron las esposas del fugitivo. "Para explicar el escape dijeron que las esposas estaban falseadas", indicó un vocero judicial. Al parecer, los dichos de los policías involucrados no resultaron creíbles en los Tribunales. Entonces, la fiscal Viviana Baliche y la jueza correccional Marcela Canavesio iniciaron una investigación, pero hasta ahora la magistrada no se pronunció sobre el caso.

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