Miércoles 07 de Octubre de 2009
Escribo esta carta en agradecimiento al Jardín Maternal Kinder que hace tres años recibió a mi hija Monserrat acompañándonos en un camino de lucha y comprensión. Ella padece Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD) o más bien conocido como autismo. Recorrí muchos colegios con formación católica y otros que no, de los cuales me sorprendió su forma de rechazarnos rápidamente, y en algunos casos recibimos duras críticas hacia su enfermedad, palabras vacías o frases como "Ya tenemos un chiquito down en esa salita" o "tenemos que preguntarle a la maestra" o "todavía no se abrió la inscripción" o "nunca tuvimos un chico así", entre tantas más. Nuestra inquietud nace en que la institución Casa de Familia, donde realiza su terapia nos aconseja que nuestra hija vaya a una escuela donde concurran chicos "comunes". Nuestra búsqueda termina cuando el Colegio Nuestra Señora de la Merced abre sus puertas para la integración de Monserrat. Quiero compartir estas líneas con todos aquellos padres que viven este calvario buscando afanosamente un lugar que los acoja y les brinde educación, algo que nunca se debe negar: Todos los niños tienen derechos.
Marcela E. Rodríguez,
DNI 16.943.457